Juan Ángel López Barrionuevo
Patrimonio, memoria y contradicciones en uno de los templos más desconocidos de la ciudad
Introducción
Cuando se habla de Úbeda, la conversación suele girar inevitablemente en torno al Renacimiento. No es para menos. La ciudad, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, constituye uno de los conjuntos renacentistas más extraordinarios de Europa. Sin embargo, bajo la poderosa sombra de Vandelvira y de la Plaza Vázquez de Molina subsiste una realidad patrimonial menos conocida, pero igualmente valiosa: la Úbeda medieval.
Entre los testimonios más significativos de esa ciudad anterior al esplendor humanista destaca la Iglesia de Santo Domingo de Silos. Su arquitectura conserva algunos de los ejemplos más interesantes del gótico tardío y del mudéjar ubetense, mientras que su historia refleja la evolución política, social y religiosa de la ciudad desde la Reconquista hasta nuestros días.
Paradójicamente, uno de los monumentos más relevantes para comprender la transición entre la Úbeda medieval y la moderna es también uno de los menos accesibles para ciudadanos y visitantes. Una circunstancia que convierte a Santo Domingo en una singular anomalía patrimonial: un monumento histórico conocido por todos, visitado por muy pocos y disfrutado por casi nadie.
He incorporado la idea de las capillas mayores de Úbeda como espacios de enterramiento nobiliario y he reforzado el tono histórico-divulgativo:
El corazón medieval de Úbeda
La historia de la Capilla Mayor de Santo Domingo hunde sus raíces en los primeros años de la dominación castellana de la ciudad. Según documenta el historiador Ginés de la Jara Torres Navarrete, el patronazgo del altar-panteón fue concedido en 1238 a don Fernán Gómez de Padilla, uno de los caballeros que participaron en la conquista de Úbeda.
Desde entonces, la capilla se convirtió en un espacio de prestigio reservado a la memoria de los grandes linajes locales. Al igual que ocurrió en otras capillas mayores de los templos ubetenses, este recinto desempeñó una doble función: centro litúrgico principal y lugar de eterno descanso para la nobleza. Ser enterrado junto al altar mayor constituía un privilegio que simbolizaba poder, devoción y permanencia en la memoria colectiva de la ciudad.
Durante siglos, el patronazgo permaneció vinculado a algunas de las familias más influyentes de Úbeda. Los Padilla, posteriormente los Orozco, los Valencia y finalmente los Cueva mantuvieron la protección económica y artística de la capilla, promoviendo sucesivas reformas que adaptaron el espacio a los gustos y sensibilidades de cada época.
Esta continuidad de patronazgo explica la extraordinaria riqueza histórica del conjunto, donde conviven estructuras góticas, influencias mudéjares y elementos decorativos incorporados durante la Edad Moderna, reflejando la evolución artística de la ciudad a lo largo de varios siglos.
Una lección magistral de arquitectura gótica
Aunque gran parte de su patrimonio mueble desapareció durante los convulsos acontecimientos del siglo XX, la arquitectura de la cabecera conserva una notable capacidad para ilustrar los principios esenciales del arte gótico.
La Capilla Mayor se organiza mediante una imponente bóveda de crucería cuyos nervios distribuyen las cargas hacia sólidos pilares y muros de sillería cuidadosamente labrada. Los arcos apuntados, característicos de este lenguaje arquitectónico, generan una marcada sensación de verticalidad que conduce la mirada hacia la clave central de la bóveda, auténtico punto de convergencia visual y simbólica del espacio.
Especialmente significativa resulta esta clave decorada con motivos vegetales y relieves de querubines, detalles que evidencian la progresiva incorporación de sensibilidades ornamentales propias del Renacimiento sobre una estructura esencialmente gótica.
Los baquetones fasciculados, las columnas adosadas y la equilibrada organización espacial del presbiterio completan un conjunto arquitectónico que constituye uno de los ejemplos más interesantes del gótico tardío conservado en la provincia de Jaén.
El desaparecido retablo mayor: una obra perdida
Altar de cultos y retablo mayor de la Iglesia de Santo Domingo de Silos (Úbeda, Jaén). Fotografía original (N.º 7519) realizada por Jerónimo Piñel en las primeras décadas del siglo XX, documentando este conjunto monumental antes de su destrucción en julio de 1936. Esta versión actual ha sido restaurada, mejorada y coloreada digitalmente mediante Inteligencia Artificial (IA) basándose en los registros históricos del patrimonio artístico jiennense.
Si la arquitectura pétrea ha logrado atravesar los siglos, no ocurrió lo mismo con el extraordinario retablo que presidió durante generaciones el altar mayor.
La documentación fotográfica histórica permite reconstruir parcialmente su aspecto. Se trataba de un monumental retablo barroco dorado, articulado mediante banco, cuerpo principal y ático, siguiendo los modelos característicos desarrollados entre los siglos XVII y XVIII.
Las columnas de orden compuesto, las hornacinas laterales, la exuberante decoración vegetal y el gran tabernáculo central configuraban un auténtico escenario litúrgico concebido para impresionar a los fieles y reforzar los ideales estéticos y espirituales promovidos por la Contrarreforma.
Su desaparición constituye una de las pérdidas patrimoniales más significativas sufridas por el templo. Sin embargo, las fotografías conservadas permiten mantener viva la memoria de una obra que formó parte esencial del paisaje artístico y devocional de Úbeda, y que durante siglos presidió uno de los espacios funerarios más distinguidos de la nobleza local.
Esta versión gana coherencia histórica al relacionar la capilla con la tradición funeraria nobiliaria de Úbeda, un aspecto fundamental para comprender la importancia social, religiosa y artística de las capillas mayores medievales.
Santo Domingo hoy: patrimonio invisible
Sin embargo, el problema principal ya no es lo que se perdió.
Lo verdaderamente preocupante es lo que todavía se conserva y permanece prácticamente casi hinaccesible.
La Iglesia de Santo Domingo de Silos posee un enorme potencial como recurso cultural, turístico y educativo. Su singular mezcla de elementos góticos, mudéjares y renacentistas la convierten en una pieza imprescindible para comprender la evolución histórica de Úbeda.
Pero la realidad es que, para la mayoría de los visitantes, Santo Domingo funciona más como una referencia cartográfica que como un monumento visitable. Su régimen de apertura es tan excepcional que muchos turistas terminan contemplando únicamente la fachada exterior antes de continuar su recorrido por otros espacios patrimoniales de la ciudad.
Mientras tanto, proyectos anunciados durante años —como la creación de un gran centro interpretativo o museo vinculado a la Semana Santa— continúan atrapados en una especie de limbo administrativo donde los plazos parecen medirse con criterios geológicos más que burocráticos.
Si buscas un remate más mordaz pero manteniendo el tono elegante e irónico, puedes reforzar el último párrafo así:
Conclusión
Santo Domingo de Silos representa una de las grandes paradojas patrimoniales de Úbeda.
Posee una extraordinaria cabecera gótica, una historia documentada desde el siglo XIII, un legado artístico excepcional y un enorme potencial turístico. Todo ello protegido, conservado y, al mismo tiempo, sorprendentemente oculto.
Quizá algún día el visitante pueda acceder con normalidad a esta joya medieval y admirar sus bóvedas, sus pilares y los restos de su pasado esplendoroso. Mientras llega ese momento, la Iglesia de Santo Domingo continúa ofreciendo una experiencia única en el panorama patrimonial español: un monumento histórico que ha logrado resolver definitivamente el problema de la masificación turística.
Al fin y al cabo, es difícil sufrir exceso de visitantes cuando las puertas permanecen cerradas.
Tal vez la Unión de Cofradías de Úbeda merezca incluso algún premio a la innovación museística. No todos los días se consigue transformar uno de los templos góticos más valiosos de Úbeda en una atracción cuántica: todos saben que existe, abundan las fotografías del exterior, se habla de su importancia histórica... pero nadie puede asegurar haberla visitado recientemente.
El patrimonio sigue ahí, intacto, silencioso y perfectamente preservado. Un éxito absoluto de conservación preventiva: si nadie entra, nadie desgasta nada. Quizá estemos ante el primer monumento de Andalucía que ha llevado hasta sus últimas consecuencias el viejo principio de que lo mejor para conservar algo es no enseñarlo.
Bibliografía
Chueca Goitia, F. (2001). Historia de la Arquitectura Española (2 vols.). Fundación Cultural Santa Teresa.
Torres Navarrete, G. de la J. (1990). Historia de Úbeda en sus documentos: Parroquias (Tomo IV). Gráficas Minerva.
Cózar Martínez, F. de. (2006). Noticias y documentos para la historia de Baeza (Ed. facsímil; obra original publicada en 1884). Editorial Universidad de Granada.
Nieto Cumplido, M. (1999). El arte gótico en Andalucía. Obra Social y Cultural Cajasur.
Documentos de Archivo (Fuentes Primarias)
Archivo Gráfico e Histórico de Úbeda. (s.f.). Úbeda. Iglesia de Santo Domingo de Silos. Altar Mayor (Registro Fotográfico n.º 7519). Úbeda, España.






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