Juan
Ángel López Barrionuevo.
Resumen:
El
artículo aboga por una visión matizada de la destrucción del
patrimonio religioso en Úbeda durante 1936, superando la narrativa
que se limita exclusivamente al relato de la violencia iconoclasta,
frecuentemente compartida en redes sociales como el grupo "Fotos
de Úbeda". Aunque reconoce el saqueo de julio y agosto de ese
año, el texto argumenta que omitir los esfuerzos de salvaguarda y
ocultación resulta en una historia parcial y sesgada, cercana a la
propaganda.
Por
tanto, se propone incorporar las "zonas grises", destacando
los actos de valentía civil y política que protegieron el tesoro
artístico. Completar el relato con estas acciones de protección se
considera un acto de justicia histórica y memoria democrática
necesario para reflejar la complejidad del conflicto, evitando
visiones simplistas.
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La escultura de San Juanito de Úbeda es la única obra documentada de Miguel Ángel Buonarroti en España. (Foto Archivo Gabriel Delgado Juan).
Historia y restauración
Esta pieza de juventud (h. 1495-1496) llegó a nuestro país como un regalo de Cosme I de Médicis a Francisco de los Cobos, secretario de Carlos V.
● Destrucción: Fue gravemente dañada en julio de 1936, al inicio de la Guerra Civil, quedando reducida a 17 fragmentos tras ser quemada y golpeada.
● Intervención: La restauración en el Opificio delle Pietre Dure de Florencia duró casi 20 años y empleó tecnologías de vanguardia como la reconstrucción virtual 3D y el uso de láser para la limpieza.
● Exposición: Tras su recuperación, se exhibió en el Museo del Prado de marzo a septiembre de 2015 como "obra invitada" antes de regresar a su ubicación actual.
La
destrucción de patrimonio religioso en Úbeda durante 1936 fue un
hecho histórico violento, reflejo de la persecución y el conflicto
de la época. Si bien documentar estas pérdidas es un ejercicio
necesario de memoria, limitar la narrativa exclusivamente a la
destrucción ofrece una visión parcial y descontextualizada.
Muy a
menudo, en espacios como el grupo de Facebook "Fotos de Úbeda",
gestionado por Diego Godoy, se rescata la memoria visual de la
ciudad, pero frecuentemente se cuenta esta historia "a medias"
al omitir los esfuerzos de salvaguarda, ocultación y protección que
también existieron. Es necesario trascender ese relato único
incorporando las "zonas grises": aquellos actos de valentía
civil y política que permitieron preservar parte de nuestro tesoro
artístico. Es
recomendable visibilizar estas "zonas grises" y no limitar
el relato a una narrativa sesgada que roza la propaganda franquista.
Para
no caer en una narrativa simplista o de tinte propagandístico
franquista, es esencial visibilizar la labor de quienes, en pleno
conflicto, arriesgaron todo por salvar nuestro tesoro artístico.
Completar el relato con estas "zonas grises" es un acto de
justicia histórica necesario para superar la visión parcial de la
destrucción.
La
perspectiva de que la memoria histórica de Úbeda en 1936 requiere
un enfoque matizado es fundamental para comprender la complejidad de
ese periodo. Si bien los meses de julio y agosto de 1936 supusieron
un brote iconoclasta violento con el saqueo y destrucción de gran
parte del patrimonio eclesiástico y religioso de la ciudad, el
relato histórico es más rico cuando incorpora las acciones de
salvaguarda.
Limitar
la narrativa a los destrozos, a menudo rescatados en redes sociales
como se refleja periódicamente en el grupo de Facebook de Fotos de
Úbeda sin el contexto completo, puede derivar en una visión
sesgada. La verdadera memoria histórica, alineada con la Ley de
Memoria Democrática 20/2022, no solo busca recordar la violencia,
sino también reconocer los esfuerzos de salvaguarda, ocultación y
protección del tesoro artístico que existieron, incluso en un
contexto de desorden.
La historia "a medias": los esfuerzos de protección
En las fotografías siguientes el relato suele centrarse solo en la destrucción, omitiendo que también hubo una movilización organizada para evitar un desastre mayor.
● 🛡️ Junta de Protección del Tesoro Artístico: Creada por el gobierno republicano el 23 de julio de 1936 para recoger y poner a salvo obras de arte en depósitos seguros.
● Inventario y rescate: Gracias a estas juntas, se salvaron y devolvieron más de 27,000 obras en toda España. 3
● Casos de supervivencia: En la Sacra Capilla del Salvador, la escultura central del Salvador se salvó porque los asaltantes no pudieron arrancarla del muro.
● Salvaguarda local: En Jaén y Úbeda existieron esfuerzos específicos para documentar y esconder piezas ante el avance del conflicto. La memoria visual de Úbeda es rica, pero recuperarla implica reconocer tanto lo que se perdió como a quienes arriesgaron su vida para proteger lo que hoy todavía podemos admirar.
Los
protagonistas de la salvaguarda
Aunque
el conflicto cobró piezas incalculables, como el San Juanito de
Miguel Ángel (que quedó reducido a fragmentos), la labor de estas
figuras evitó una pérdida total.
Miguel
Campos Ruiz, junto con otras "fuerzas vivas" locales,
arriesgó su seguridad durante la Guerra Civil (1936-1939) para
salvar el patrimonio artístico de Úbeda, destacando su labor en la
ocultación y catalogación de bienes de la Sacra Capilla del
Salvador y la protección de piezas en San Nicolás ante el expolio
incontrolado.
Acciones
clave de Miguel Campos Ruiz y defensores del arte en Úbeda:
Informe
de 1938: Campos Ruiz documentó el estado de los templos y obras,
especialmente en El Salvador, demostrando que no todo el patrimonio
fue destruido en los primeros días de la guerra.
Ocultación
de obras: Ante el saqueo, se escondieron piezas artísticas a
espaldas de la Capilla del Salvador, preparando inventarios para su
salvaguarda.
Conservador:
Fue conservador de la Capilla del Salvador y utilizó su posición
para intentar proteger el patrimonio renacentista ubetense.
El "San
Juanito": A pesar de los esfuerzos, obras como el San
Juanito
atribuido a Miguel Ángel fueron destruidas en 1936.
A pesar
de los esfuerzos, gran parte del patrimonio escultórico pasionista
fue perdido.
Pérdidas
principales: Imágenes veneradas como el Cristo de la Caída
(atribuido a José de Mora), el Cristo de la Lengua, el Cristo del
Pozo, la Virgen del Gavellar, así como retablos y archivos
documentales.
Contexto
de destrucción: A
partir del 21-26 de julio de 1936, se produjeron ataques organizados
y espontáneos contra iglesias y conventos, motivados por un fuerte
sentimiento anticlerical.
Este
fuerte sentimiento anticlerical que estalló en Úbeda y en el resto
de España en 1936, especialmente tras el golpe de Estado de julio,
no fue un fenómeno espontáneo, sino la culminación de una larga
trayectoria histórica de tensiones sociales, políticas e
ideológicas. Se produjo por una acumulación de factores que
llevaron a amplios sectores progresistas y obreros a percibir a la
Iglesia Católica como una institución enemiga del progreso y
aliada de las clases dominantes.
Miguel
Úbeda Pastor: Conservador vinculado a instituciones nacionales que
participó activamente en las redes de protección del patrimonio
durante el conflicto.
La
Junta Delegada de Jaén: Organismo republicano que coordinó la
recogida y el depósito de obras en lugares seguros de la provincia,
como iglesias convertidas en almacenes vigilados.
José
Antonio Mesa Beltrán: Investigador contemporáneo cuya obra La
destrucción y la salvaguarda del "tesoro artístico" de
Jaén
rescata los nombres de los "garantes" que, desde la
retaguardia, protegieron cuadros, sillerías y archivos.
Vecinos
y milicianos concienciados: A pesar de los brotes violentos, hubo
sectores populares y milicias que, bajo directrices de la Junta,
ayudaron a trasladar y ocultar bienes para evitar el saqueo o su
fundición.
💡 Un
dato clave: La labor de protección fue tan técnica que, tras la
guerra, el nuevo régimen utilizó los propios libros de registro e
inventarios creados por los "garantes" republicanos para
clasificar y devolver las obras.
La labor
técnica de la Junta de Incautación y Protección del Tesoro
Artístico, creada por el gobierno republicano en julio de 1936, fue
tan meticulosa que los inventarios, fichas, fotografías y libros de
registro que elaboraron para salvar las obras de los bombardeos y el
saqueo fueron utilizados posteriormente por el régimen franquista
para su propia gestión.
(https://ethic.es/cajas-espanolas-como-republica-puso-a-salvo-tesoro-artistico-espanol).
 |
| "Mujeres de la Junta de Incautación y Protección del Tesoro Artístico restaurando tapices en el Colegio del Patriarca (Valencia) durante la Guerra Civil Española (1936-1939)." Archivo IPCE." |
En el
caso de Úbeda, esto fue vital para recuperar el esplendor de piezas
que habían sido ocultadas o trasladadas para evitar su destrucción
durante el vandalismo.
La
labor técnica republicana: Ante el riesgo de bombardeos y pillaje,
el gobierno republicano creó la Junta de Incautación y Protección
del Patrimonio Artístico (JTA). Esta institución, lejos de
destruir, catalogó, fotografió y embaló meticulosamente miles de
obras, creando inventarios detallados y depositándolas en lugares
seguros como el Museo del Prado (antes de su traslado a
Valencia/Ginebra).
Aprovechamiento
por el franquismo: Tras la guerra, el régimen franquista creó el
Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional (SDPAN) el 22
de abril de 1938. Este organismo asumió el control de los depósitos
republicanos y utilizó la documentación, actas y registros creados
por la JTA para clasificar y devolver las obras.
Contexto
de la desaparición:
En julio
y agosto de 1936, como he reflejado anteriormente se produjeron
asaltos a los templos ubetenses, donde muchas imágenes fueron
quemadas o destruidas en la vía pública. Posteriormente, la
"rapiña" y el interés de coleccionistas, sumado a la
caótica gestión de los bienes incautados (incluso los intervenidos
por la Junta de Incautación y Protección del Patrimonio Artístico),
provocó que muchas piezas no regresaran.
La
violencia iconoclasta inicial de julio y agosto de 1936 derivó
posteriormente en una dispersión y pérdida de bienes a través del
expolio y una gestión ineficiente de lo incautado.
A
continuación, se detallan los puntos mencionados y la situación del
patrimonio ubetense en ese contexto:
Destrucción
en Julio-Agosto 1936: Tras el inicio de la Guerra Civil, muchas
iglesias de Úbeda (San Pablo, Santa Clara, Santo Domingo) sufrieron
asaltos y quemas de imágenes en la vía pública.
Retablo
de Pedro Machuca (Santa María): La tabla de La
Piedad
de Pedro Machuca, componente del retablo del desaparecido altar de
San Ildefonso en la Basílica de Santa María de los Reales
Alcázares, se salvó de la destrucción directa, pero fue incautada
y posteriormente, en gran parte gracias a los esfuerzos de
salvaguarda del patrimonio, pasó a custodia en el Museo de la
Catedral de Jaén, no regresando a su lugar original.
Relieve
del Santo Entierro (Capilla del Camarero Vago - San Pablo): Esta
capilla funeraria del siglo XVI sufrió graves daños. Se documenta
que el único fragmento que sobrevivió del relieve del Santo
Entierro de Cristo fue trasladado, por error de gestión en los años
40 (en el contexto de la reubicación de piezas de "regiones
devastadas"), a la iglesia de San Pablo en Baeza, sin que
conste su regreso a Úbeda.
Retablo
y bienes del Hospital de Santiago: El imponente retablo mayor de la
capilla del Hospital de Santiago, obra de gran mérito con
esculturas y relieves de la Pasión, fue desmantelado y saqueado,
siendo sus esculturas y pinturas vendidas durante el conflicto
bélico de 1936, fuera de España. El retablo actual que se
encuentra en la iglesia del hospital es una reconstrucción
posterior utilizando restos de otras sillerías y retablos (de Santa
María, El Salvador y del propio Hospital), y no el original de
1936.
La
"Rapiña" y los "Coleccionistas": El caos
organizativo, especialmente en los primeros meses de la contienda,
permitió que obras de arte de gran valor fueran sustraídas por
particulares, incrementándose la rapiña más allá de la
destrucción ideológica inicial. A pesar de los esfuerzos de
organismos como la Junta de Incautación y Protección del
Patrimonio Artístico (creada en agosto de 1936), muchas piezas
desaparecieron en el mercado negro o colecciones privadas.
El
informe de Miguel Campos Ruiz en 1938 es una fuente clave que
documenta el estado de los templos y los bienes tras esos dos años
de conflicto, confirmando la pérdida definitiva de un alto
porcentaje del mobiliario litúrgico y artístico ubetense del siglo
XVI.
https://www.investigart.com/2021/09/21/proteccion-salvaguarda-patrimonio-guerra-civil-espanola/
Dato
clave: Muchas de las obras que hoy admiramos en Úbeda no están ahí
por milagro, sino por decisiones políticas y personales valientes
tomadas entre julio de 1936 y 1939.
Para
concluir, es imperativo que la historiografía local y la divulgación
en redes sociales evolucionen hacia un relato integral. No se trata
de negar la violencia iconoclasta, sino de iluminar los actos de
resistencia cultural que ocurrieron simultáneamente. Al rescatar las
figuras de aquellos ciudadanos y autoridades que protegieron el arte
bajo el fuego, no solo cumplimos con el rigor académico, sino que
honramos una memoria democrática que entiende el patrimonio como un
nexo de unión y no como un arma arrojadiza. Solo así, superando el
reduccionismo de la destrucción, Úbeda podrá reconciliarse con su
pasado y ofrecer una historia completa, justa y profundamente humana.
Hacia
una Memoria Completa, investigadores locales y proyectos de memoria
democrática buscan hoy recuperar estos testimonios, historias
familiares y nombres propios que la historia oficial o las
fotografías de imágenes religiosas destruidas han ocultado durante
décadas. La memoria actual en Úbeda se centra en honrar a todas las
víctimas y en la necesidad de reconciliación a través de la verdad
histórica.
Fuentes Bibliográficas
● Mesa Beltrán, J. A. (2006). La destrucción y la salvaguarda del patrimonio artístico de la provincia de Jaén durante la Guerra Civil. Universidad de Jaén. (Obra fundamental para entender los nombres de los "garantes").
● Almagro García, A. (2003). Úbeda en el siglo XX. Ibiut. (Contexto socio-político de la ciudad y el estallido iconoclasta).
● Campos Ruiz, M. (1938). Informe sobre el estado de los templos de Úbeda. (Documento primario citado en el texto).
● Tarifa Fernández, A. J. (2011). Breve historia de Úbeda. Ediciones En迷o.
● Colorado Castellary, A. (1991). El Museo del Prado y la Guerra Civil. Museo del Prado. (Contexto sobre la Junta de Incautación y el SDPAN).
● El Asalto a las Iglesias y Conventos de Úbeda durante la Guerra Civil, En su trabajo inédito de 2015, Del Investigador Ubetense Agustín Palacios Martínez detalla la destrucción y saqueo de iglesias y conventos en Úbeda durante la Guerra Civil, destacando la tensión entre la UGT y la CNT respecto a estas acciones. El estudio documenta la pérdida de patrimonio escultórico pasionista y la reutilización de templos, como San Nicolás y San Millán, para usos civiles y militares. Para más detalles sobre este contexto, consulte las investigaciones en aasafaubeda.com.
Legislación y Contexto Institucional 15
● Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática. (Marco legal para el enfoque de "memoria completa").
● Decreto de 23 de julio de 1936. Creación de la Junta de Incautación y Protección del Tesoro Artístico Nacional.
● Decreto de 22 de abril de 1938. Creación del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional (SDPAN).
Fuentes Hemerográficas y Digitales
● Archivo Histórico Municipal de Úbeda. Actas y registros de la época republicana sobre la protección de San Nicolás y El Salvador.
● InvestigArt (2021). Protección y salvaguarda del patrimonio durante la Guerra Civil Española. (Referencia para la labor técnica de catalogación).
● Ethic (2022). Cajas españolas: Cómo la República puso a salvo el tesoro artístico. (Sobre el traslado y protección técnica de obras).
● Ibiut (Revista cultural de Úbeda). Diversos artículos de investigación sobre la dispersión de las tablas de Pedro Machuca y el relieve de San Pablo.
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