jueves, 5 de noviembre de 2026

Arqueología digital: Cómo la IA devuelve la vida a las capillas olvidadas de Úbeda. Sacra Capilla de El Salvador.





 por Juan Ángel López Barrionuevo

Resumen


El tratamiento del patrimonio monumental privado tras la Guerra Civil española presenta una acusada asimetría en función del rango espacial y simbólico de los inmuebles. Mientras que la arquitectura parroquial y pública fue canalizada mediante la Junta Nacional de Reconstrucción de Templos Parroquiales (JNRTP) o la Dirección General de Regiones Devastadas, los bienes de patronazgo nobiliario quedaron supeditados a la capacidad inversora de sus propietarios. Este artículo analiza críticamente el estado de incompletitud arquitectónica y restauradora que presenta la nave de la Sacra Capilla de El Salvador de Úbeda —panteón renacentista proyectado por Diego de Siloé y ejecutado por Andrés de Vandelvira—, bajo la titularidad de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli. A través de un estudio comparativo con intervenciones de la alta nobleza (como la Casa de Alba), mediante la reconstrucción digital y analítica realizada por herramientas de inteligencia artificial, y examinando las futuras actuaciones de consolidación y recuperación arquitectónica aprobadas tras noventa años de postergación, se evidencia la desatención histórica del espacio destinado al "pueblo" frente a la rotonda señorial, tomando como estudio de caso específico la Capilla de San Gregorio (de la Santa Cruz).


Introducción: Jerarquización social y arquitectónica en el templo renacentista


La Sacra Capilla de El Salvador de Úbeda fue ideada por Francisco de los Cobos y Molina como un mausoleo privado concebido para proyectar la memoria de su linaje. La distribución interior del edificio, trazada originariamente por Diego de Siloé y desarrollada por Andrés de Vandelvira, responde a un riguroso programa iconográfico y social: una gran rotonda destinada a la memoria nobiliaria de los patronos y una nave de tramos rectangulares flanqueada por capillas laterales reservada a los fieles o "pueblo".


Sin embargo, la historia contemporánea del inmueble ha acentuado la brecha entre ambos espacios. Los destrozos sufridos durante la Guerra Civil española mermaron notablemente el exorno interior y la integridad estructural de varios tramos. A diferencia de lo ocurrido con los templos parroquiales —atendidos prioritariamente por el Estado a través de la JNRTP—, la condición de propiedad privada señorial dejó el templo bajo el arbitrio de sus poseedores hereditarios, la Casa Ducal de Medinaceli.






 Comparativa visual que evidencia la dualidad en la gestión de la Sacra Capilla de El Salvador: a la izquierda, la fastuosa rotonda del mausoleo de Francisco de los Cobos, priorizada por la Fundación Casa Ducal de Medinaceli; a la derecha, el estado de abandono y postergación histórica que ha sufrido la nave de los fieles desde los daños de la Guerra Civil.

Vista interior de la nave de la Sacra Capilla de El Salvador de Úbeda antes de los destrozos sufridos durante la Guerra Civil española, mostrando la disposición original de las capillas laterales y los elementos ornamentales que posteriormente quedarían desprovistos y postergados. Fotografía gentileza de Gabriel Delgado Juan.



El marco de posguerra: Mecenazgo aristocrático frente al modelo de Úbeda


La legislación represiva y reconstructora promulgada a partir de septiembre de 1939 favoreció exenciones fiscales y asistencias de Regiones Devastadas para aquellos propietarios privados de grandes explotaciones agrícolas o fincas rústicas que levantaran o rehabilitaran sus oratorios y capillas bajo los cánones estéticos del nuevo régimen. Este marco institucional ofreció a la aristocracia española una vía clara para la restitución de su patrimonio:


  1. El modelo restitutivo integral (Casa de Alba): El Palacio de Liria en Madrid representa la máxima expresión de mecenazgo aristocrático tras la contienda. La reconstrucción de su capilla palaciega, ejecutada siguiendo trazas del arquitecto británico Edwin Lutyens y decorada con frescos de José María Sert, demostró un compromiso restitutivo de primer orden en el patrimonio privado.

  2. El modelo funcional (Patronazgos rurales y parroquiales): En fincas y cortijos del sur peninsular, así como en templos con doble uso como la Iglesia de Santiago de Pruvia (Asturias), los dueños privados articularon la restauración combinando exenciones estatales y recursos propios para devolver el uso litúrgico a las comunidades dependientes.


En contraste con estas intervenciones, la Casa Ducal de Medinaceli ha centrado históricamente sus esfuerzos en la conservación de la rotonda, la sacristía y los elementos singulares que aportan rentabilidad al circuito de visitas turísticas del Salvador. Las capillas de la nave, concebidas en el diseño renacentista para acoger al estamento llano, han carecido de un programa coherente de reconstrucción arquitectónica y artística, permaneciendo desprovistas de sus retablos y programas ornamentales originales.


Análisis crítico: La ruina de la nave como síntoma de gestión elitista


La omisión en la restitución de las capillas de la nave no es un mero problema de ejecución técnica, sino una decisión de política patrimonial. La gestión de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli refleja una jerarquización del espacio donde el monumento es tratado primordialmente como un activo turístico enfocado en la exaltación del mecenas renacentista, en lugar de como una unidad arquitectónica integral.


Dimensión

Rotonda del Mausoleo

Capillas de la Nave Lateral

Público Histórico

Alta nobleza y patronos.

Feligresía local ("el pueblo").

Estado de Conservación

Intervenido, conservado y promovido turísticamente.

Incompleto, desprovisto de exorno y postergado.

Inversión privada

Prioritaria para la rentabilidad de las visitas.

Marginal o inexistente.

Esta asimetría genera una paradoja contemporánea: mientras que iglesias renacentistas desamortizadas en el siglo XIX o arruinadas en la posguerra han sido adquiridas y rehabilitadas por particulares para transformarse en espacios culturales o viviendas de alta calidad, un monumento de primer orden clasificado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO mantiene tramos interiores en un estado de abandono relativo respecto a su traza monumental.




 Estado actual de la Capilla de San Gregorio (lado de la Epístola) en la nave de la Sacra Capilla de El Salvador. La ausencia de su retablo histórico documentado en 1797 y el vacío ornamental reflejan la prolongada postergación material de los espacios populares frente al esplendor turístico de la rotonda señorial.



Hipótesis volumétrica y ornamental generada por IA de la Capilla de San Gregorio, donde se restituyen el retablo proyectado por Gregorio Manuel López y José Lucas García Espantaleón, así como la moldura floral del primitivo Tríptico del Descendimiento, adelantándose a la inacción de la fundación propietaria.

Caso de estudio: Reconstrucción mediante Inteligencia Artificial de la Capilla de San Gregorio (de la Santa Cruz)


Ante la inacción prolongada de la Casa Ducal de Medinaceli en la reintegración de las capillas de la nave, la aplicación de herramientas avanzadas de reconstrucción tridimensional e Inteligencia Artificial ha permitido adelantarse a la propia institución propietaria.


A través de modelos generativos asistidos por análisis historiográfico de las trazas de Andrés de Vandelvira y la documentación histórica disponible, se ha llevado a cabo la reconstrucción virtual integral de la Capilla de San Gregorio (también conocida como de la Santa Cruz):


  • Ubicación espacial: Se sitúa en el lado de la Epístola de la Sacra Capilla de El Salvador. En los planos esquemáticos de la iglesia corresponde al número 7.

  • Estado e historiografía: Miguel Ruiz Prieto señaló en su momento que en esta capilla no existía nada que llamara la atención.

  • Retablo y programa pictórico proyectado: Por su disposición frontal y atendiendo a la documentación conservada, se proyectó ubicar allí un retablo y una pintura encargados al tallista Gregorio Manuel López y al pintor José Lucas García Espantaleón en 1797. En esta obra se representaría a San Felipe Neri arrodillado ante un altar y vestido de sacerdote con casulla encarnada imitando oro, contemplando la aparición de la Virgen de los Dolores, flanqueado por dos ángeles (uno con el bonete y otro con un ramo de azucenas como símbolo de su castidad y pureza).

  • El Tríptico de la Santa Cruz e itinerancia mueble: Al igual que en otras capillas, sobre la hornacina aún se conserva una moldura floral que servía para enmarcar un tríptico antiguo que representaba el Descendimiento de la Cruz, motivo por el cual esta capilla y altar también recibían el nombre de la Santa Cruz. Dicho tríptico fue trasladado posteriormente a la Sacristía y sustituido por otro que representaba a Nuestra Señora de los Ángeles junto con otras dos imágenes en los lados (identificado por Diego Angulo Íñiguez como obra del Maestro de las figuras de medio cuerpo).


Este proceso de reconstrucción virtual asistido por IA ha permitido:


  1. Restituir la volumetría renacentista: Proyectar la estereotomía de la cantería y las bóvedas destruidas o mutiladas.

  2. Reintegrar el programa mueble documentalmente atestiguado: Generar hipótesis rigurosas del ensamblaje del retablo proyectado en 1797 y la disposición original del Tríptico del Descendimiento en su moldura floral.

  3. Demostrar la viabilidad técnica: Evidenciar que la falta de reconstrucción por parte de la fundación titular no responde a una imposibilidad metodológica o historiográfica, sino a una falta de voluntad inversora.


Nota metodológica: La reconstrucción virtual desarrollada mediante Inteligencia Artificial no sustituye la materia histórica, pero sí actúa como un instrumento crítico que desmitifica la inamovibilidad de la ruina e interpela a las instituciones privadas sobre sus deberes de conservación integral del patrimonio cultural.


Prospectiva y horizonte de intervención: Las futuras mejoras estructurales tras noventa años


Tras décadas de estancamiento material en los espacios populares del templo, la planificación institucional ha experimentado un punto de inflexión. La Comisión Provincial de Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía ha otorgado el visto bueno al ambicioso proyecto de restauración del Conjunto Monumental de El Salvador, impulsado en coordinación con el Ayuntamiento de Úbeda y la propia Fundación Casa Ducal de Medinaceli.


Este planeamiento, estructurado en fases plurianuales, contempla por fin intervenciones directas sobre los sectores postergados del monumento:


  • Consolidación de la nave: Se proyectan trabajos específicos para la restauración integral del interior de la nave de la Capilla Sacra, solventando deficiencias estructurales acumuladas durante noventa años desde los desastres del conflicto bélico.


  • Recuperación ornamental y urbana: El proyecto contempla la restitución de los faldones de cubiertas, la intervención en la cúpula y linterna de la rotonda y de la torre, así como la recuperación de la basa original de la verja de Francisco de Villalpando y la armonización del paisaje urbano circundante.


  • Fases operativas: Las actuaciones comenzarán con excavaciones arqueológicas en el patio de la cabecera y la casa del padre de Francisco de los Cobos, avanzando a lo largo de sucesivas fases hacia la restauración definitiva del conjunto monumental y sus jardines.


Esta luz verde institucional demuestra que el análisis crítico y la anticipación digital mediante inteligencia artificial no eran meras especulaciones teóricas, sino demandas historiográficas urgentes que hoy encuentran un reflejo oficial en las directrices de conservación pública y privada.


Conclusiones


La Sacra Capilla de El Salvador de Úbeda evidencia los límites de la conservación en manos de la alta nobleza cuando el interés comercial prima sobre la restitución histórica integral. Frente al ejemplo de la Casa de Alba en el Palacio de Liria o el aprovechamiento de exenciones de posguerra por otros patronatos, la Casa Ducal de Medinaceli ha mantenido una dicotomía injustificable entre la rotonda patricia y la nave popular. La reconstrucción digital de sus capillas mediante inteligencia artificial —tomando como paradigma la Capilla de San Gregorio o de la Santa Cruz— se ha adelantado con éxito a las administraciones y a la propia institución nobiliaria, sirviendo de acicate metodológico ante una desatención histórica que, tras casi noventa años, comienza a hallar un cauce formal de restauración en las nuevas fases de intervención aprobadas para el monumento universal.


Bibliografía consultada


  • Angulo Íñiguez, D. (1954). Pintura del Renacimiento en España y sus relaciones con el arte flamenco. Madrid: Instituto Diego Velázquez / CSIC.


  • Chueca Goitia, F. (1975). Andrés de Vandelvira y la arquitectura del Renacimiento en Jaén. Jaén: Instituto de Estudios Giennenses.


  • Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía / Comisión Provincial de Patrimonio Histórico. (2025). Informes técnicos sobre el proyecto de restauración del Conjunto Monumental de El Salvador en Úbeda. Delegación Territorial en Jaén.


  • Dirección General de Regiones Devastadas. (1940-1950). Informes y expedientes de reconstrucción de templos y bienes particulares de posguerra. Archivo General de la Administración (AGA), Alcalá de Henares.



  • Junta Nacional de Reconstrucción de Templos Parroquiales. (1942). Memoria de las obras de restauración y reconstrucción del patrimonio eclesiástico (1939-1941). Madrid: Imprenta Oficial.


  • Llordén, L., & Souvirón, S. (1988). La arquitectura nobiliaria y su patronazgo tras la Guerra Civil Española: Casos de estudio en Andalucía y Madrid. Revista de Arte e Historia Hispánica, 14(2), 115-138.


  • Moreno Mendoza, A. (1993). La Capilla de El Salvador de Úbeda: Programa iconográfico y patrocinio de Francisco de los Cobos. Úbeda: Ediciones del Patrimonio Ubetense.


  • Navascués Palacio, P. (1998). El Palacio de Liria y el mecenazgo arquitectónico de la Casa de Alba en la posguerra. Madrid: Fundación Casa de Alba.


  • Ruiz Prieto, M. (1906). Historia de Úbeda. Granada: Imprenta de la Lealtad.




jueves, 22 de octubre de 2026

SAN LORENZO DE ÚBEDA: HISTORIA DE UN ÉXITO VECINAL (que algunos prefieren reescribir en los despachos)





Un análisis crítico sobre el relato de la salvación del templo medieval, la amnesia institucional y las cicatrices amargas de su restauración.

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Por: Juan Ángel López Barrionuevo Opinión Patrimonial




Fecha: 22 de octubre de 2026




Hoy, 22 de octubre, las redes sociales han vuelto a convertirse en el escaparate de un relato dulcificado e incompleto de la historia reciente de nuestro patrimonio. La página de Facebook «Úbeda. Memoria viva» publicaba un extenso texto ensalzando en exclusiva el papel de la Fundación Huerta de San Antonio en la recuperación de la iglesia de San Lorenzo.




Si bien es innegable e intachable el trabajo técnico, cultural y de gestión que la entidad privada ha desarrollado en el templo desde 2013, atribuirles el «despertar» del monumento o reducir la indignación previa a un mero estado de abandono pasivo supone un ejercicio de amnesia colectiva que no se puede pasar por alto.




Paradójicamente, una plataforma que se abandera con el nombre de «Memoria viva» borra de un plumazo los cimientos sobre los que se construyó esa salvación: el grito precursor de los vecinos, los movimientos ciudadanos y el activismo patrimonial.



La chispa que los relatos oficiales borran del mapa


El texto publicado en redes afirma que la recuperación del templo «comenzó a hacerse realidad en 2013» gracias a la iniciativa privada. Sin embargo, la historia real no empezó en un despacho ni con la firma de un convenio de 300.000 euros entre la fundación y el Obispado de Jaén. Años antes de que la fundación quedara constituida, San Lorenzo ya tenía guardianes velando por sus piedras.




Fue la Asociación Barrio de San Lorenzo la que, en los años más oscuros del abandono, mantuvo la dignidad de la zona. Sus vecinos denunciaron cada gotera, cada piedra caída, el robo de elementos de valor como la barandilla de las escaleras del coro y la lenta agonía de sus artesonados y cubiertas. Cuando las instituciones miraban hacia otro lado y la diócesis mantenía el templo cerrado a cal y canto tras más de siete décadas desde la Guerra Civil, eran las familias del barrio las que recordaban que San Lorenzo no era una ruina olvidada, sino el alma de su comunidad.



De las pancartas al "Abierto por obras": El éxito del activismo


Asimismo, resulta imprescindible refrescar la memoria sobre el papel crucial e insustituible que jugó la Plataforma Salvemos San Lorenzo de Úbeda (creada en 2012). A través de la movilización a pie de calle, la recogida masiva de firmas en comercios y centros públicos ubetenses, las concentraciones y el uso pionero de las redes sociales, esta plataforma logró lo que parecía imposible: transformar una queja de barrio en un clamor social e institucional de alcance regional.




La inclusión de la iglesia de San Lorenzo en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra no cayó del cielo ni fue fruto del azar institucional. Fue gracias a la iniciativa y documentación de uno de los miembros de la propia Plataforma Salvemos San Lorenzo, quien incluyó personalmente este maltrecho inmueble en dicho listado de alerta nacional. Curiosamente, este activista patrimonial es también fundador y uno de los administradores de la Plataforma Vía Verde del Renacimiento, demostrando una trayectoria de compromiso inquebrantable con el patrimonio y el entorno de nuestra tierra.




Fueron la Plataforma Salvemos San Lorenzo y la Asociación Vecinal quienes pusieron el foco mediático sobre el templo, forzando al Ayuntamiento de Úbeda y al Obispado a mover ficha tras años de desidia y fallidas negociaciones de permuta.




Es de justicia reconocerlo: la reapertura de San Lorenzo es el mayor éxito del activismo patrimonial en Úbeda. Gracias al impulso incansable de la Asociación Barrio de San Lorenzo y de la Plataforma Salvemos San Lorenzo de Úbeda, sumado a la posterior labor de la Fundación Huerta de San Antonio y al trabajo técnico del equipo del arquitecto Martos Leyva, el edificio sigue hoy en pie. Sin la presión previa, implacable y desinteresada de estos movimientos ciudadanos, San Lorenzo jamás habría entrado en la agenda pública ni se habría convertido en el objetivo prioritario que más tarde atrajo la atención privada.



Restaurar las piedras sin mutilar la historia: Luces y sombras de una intervención


El artículo de «Úbeda. Memoria viva» concluye afirmando que «conservar la memoria de una ciudad no consiste solamente en proteger sus piedras, sino también en devolverles un lugar en la vida de sus habitantes». La frase es impecable en lo poético, pero tramposa en lo histórico. Devolver un lugar en la vida de los ciudadanos exige, en primer lugar, respetar y nombrar a quienes dieron la cara cuando San Lorenzo no era una tarjeta de visita cultural ni un proyecto europeo glamuroso, sino un edificio en peligro inminente de desplome.




Pero la restauración, por muy celebrada que sea, también nos dejó una lección amarga que la memoria íntegra no debe callar: la pérdida irrecuperable de la bóveda del siglo XVII en el coro alto.




Se trata de un episodio lamentable sobre el que la academia local y los sectores más críticos de la ciudad prefirieron guardar un cómplice silencio, mientras que paradójicamente ponían el grito en el cielo por las intervenciones en otros monumentos de la ciudad, como la iglesia de Santa María de los Reales Alcázares.



Una mirada sin vendas al patrimonio ubetense




No hubo milagros privados sin empuje colectivo previo ni victoria institucional sin el sudor vecinal. La Asociación Cultural Barrio de San Lorenzo y la Plataforma Salvemos San Lorenzo no son un pie de página insignificante ni una vaga "preocupación ciudadana" anónima; son los verdaderos artífices de que el templo no terminara convertido en un solar.




Honremos el trabajo bien hecho y la dinamización cultural presente, pero mantengamos una mirada íntegra y autocrítica. Úbeda duele en cada sillar y en cada bóveda perdida. Tal como advertían las crónicas históricas y las denuncias ciudadanas sobre el peligro del templo, la verdadera memoria exige rigor para contar la historia completa y dar a cada colectivo y activista el lugar que por justicia le corresponde en la historia de nuestra ciudad.



Documentación y material gráfico

(Para ampliar información y leer el análisis de antecedentes, pincha en el enlace del artículo completo en Úbeda recatada








Bibliografía y antecedentes de la Plataforma "Salvemos San Lorenzo"


Para complementar la llamada a la documentación histórica que menciona el texto («Úbeda recatada» y archivos locales), estos son los hitos documentados sobre la movilización por el templo:

Denuncias vecinales (Años 80 - 2000): Notificaciones y escritos presentados por la Asociación de Vecinos del Barrio de San Lorenzo alertando de desprendimientos en cubiertas y expolio interior.


Creación de la Plataforma "Salvemos San Lorenzo" (2012): Campañas masivas de recogida de firmas en el municipio y concienciación digital.


Ficha en la Lista Roja del Patrimonio (Hispania Nostra, 2012): Inclusión motivada por el peligro inminente de desplome del conjunto barroco y medieval.


Convenio de Cesión y Proyecto "Abierto por Obras" (2013): Firma del acuerdo entre el Obispado de Jaén y la Fundación Huerta de San Antonio, momento a partir del cual se inicia el proyecto de restauración integral.


Apertura como espacio cultural: Transformación del templo rehabilitado en centro dinamizador del centro histórico de Úbeda.

Conclusión


Este articulo logra equilibrar el agradecimiento al presente cultural de San Lorenzo con la exigencia de rigor histórico. Recordar que los cimientos de la restauración los pusieron las pancartas, las firmas vecinales y la indignación de un barrio no es restar mérito a los arquitectos ni a la fundación privada, sino devolver el protagonismo a la ciudadanía que protegió la memoria viva de Úbeda cuando nadie más lo hacía.

martes, 22 de septiembre de 2026

Fuente de San Pablo de Úbeda: Renacimiento, símbolo y ruina

 



«Análisis detallado de la compleja heráldica renacentista de la fuente de la Iglesia de San Pablo en Úbeda: una síntesis de la identidad local, el poder real de Felipe II y la nobleza local (los Gaviria).»



Fuente de San Pablo de Úbeda: Renacimiento, símbolo y ruina 



Juan Ángel López Barrionuevo



Resumen: El presente artículo examina la Fuente de San Pablo de Úbeda, hito monumental de la arquitectura hidráulica renacentista erigido en 1591 bajo los auspicios del corregidor Juan de Gaviria y el alcalde mayor Maximiliano Espinosa de los Monteros. A través de un análisis integral que conjuga el programa heráldico de la monarquía hispánica y de las élites locales con el sustrato humanista, la simbología clásica y las analogías universales del agua, se aborda la actual y alarmante crisis de conservación del monumento, culminando en su reciente inclusión en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra por riesgo de deterioro y desmoronamiento.


1. Introducción y Contexto Histórico-Urbanístico

La Fuente de San Pablo de Úbeda, situada en la emblemática Plaza 1º de Mayo (antigua plaza del Mercado) y adosada al ábside del templo homónimo, constituye el exponente más depurado y representativo de la arquitectura hidráulica pública de carácter renacentista en el municipio. Su fábrica data de 1591, insertándose de pleno en el ambicioso programa de transformaciones urbanísticas promovido durante el siglo XVI en Úbeda. Dicho plan respondió a la necesidad imperiosa de dotar al tejido urbano —especialmente al entonces núcleo comercial de la ciudad— de infraestructuras avanzadas de canalización, abastecimiento y salubridad pública.


Tipológicamente, se erige como una fuente monumental de fachada o adosada, ubicada estratégicamente en una zona de alta centralidad socioeconómica en la época moderna. El paramento arquitectónico de la fuente integra un conjunto de relieves epigráficos y blasones esculpidos que legitimaban de forma directa el poder político y civil del momento: los escudos imperiales de la Casa de Austria, las armas del corregidor don Juan de Gaviria y los emblemas del alcalde mayor don Maximiliano Espinosa de los Monteros.





2. El Programa Heráldico y la Retórica del Poder Institucional



La fábrica de este monumental bien común ostenta cinco escudos de armas repartidos con precisión jerárquica. En la coronación de la obra destacan dos flanqueados por osos: el primero exhibe las armas disminuidas de la ciudad de Úbeda —con leones afrontados, idéntico al emblema del viejo Ayuntamiento—, mientras que el segundo porta el linaje de los Espinosa de los Monteros (SPINOSA SON DE LOS MONTERO, según su inscripción). En el cuerpo central resalta el majestuoso Escudo Real de Felipe II, timbrado con la Corona Real Española, circundado por el collar de la Orden del Toisón de Oro y sostenido por las Columnas de Hércules, unificando los dominios de Castilla, León, Sicilia, Granada, Austria, Borgoña y Brabante.







3. Simbología Clásica y Dimensión Universal



Más allá de su lectura cívica, la obra encarna la pervivencia de la simbología clásica y las analogías universales. En la tradición neoplatónica, el agua corriente simboliza el fluir constante del tiempo (Panta rei), el renacimiento perpetuo y la purificación de la materia, reflejando la concordia entre el hombre y los ciclos de la naturaleza regidos por la razón arquitectónica. Asimismo, desde una perspectiva arquetípica, dialoga con principios de la filosofía oriental como la impermanencia (Anitya) y la vacuidad (Śūnyatā), donde la estructura fija de piedra contrasta con el flujo incesante que la atraviesa.




«La Fuente de San Pablo (Úbeda, 1591), un referente de la arquitectura hidráulica renacentista que entrelaza el poder imperial, la memoria de sus gentes y la urgencia de proteger un patrimonio en riesgo.»




4. Crítica de Mantenimiento y Alerta Patrimonial: La Lista Roja

A pesar de su incalculable valor histórico, artístico y cívico, la realidad contemporánea de la Fuente de San Pablo dista mucho de la dignidad que su linaje renacentista exige. El monumento sufre una preocupante desidia institucional caracterizada por la falta de un mantenimiento preventivo periódico, la acumulación de humedad, el biodeterioro de la piedra arenisca y la degradación progresiva de sus relieves heráldicos e inscripciones epigráficas.


Inclusión en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra


Ante la pasividad de las administraciones públicas competentes, la Fuente de San Pablo ha sido incluida de manera oficial en la Lista Roja de Hispania Nostra debido al grave riesgo de pérdida, deterioro estructural y desmoronamiento que amenaza tanto a sus paramentos lapídeos como a la estabilidad de sus elementos escultóricos.


5. Conclusión

La Fuente de San Pablo de Úbeda (1591) representa la cúspide de la monumentalización del espacio público a través de la arquitectura del agua en el Renacimiento andaluz. Sin embargo, su estado actual evidencia una alarmante desconexión entre la retórica oficial del patrimonio cultural y la realidad efectiva de su conservación. La catalogación en la Lista Roja de Hispania Nostra no es solo un toque de atención ante el inminente peligro de desmoronamiento material, sino un llamamiento ético y urgente a las instituciones para garantizar una intervención restauradora integral que preserve este testimonio capital de nuestra historia urbana.



Bibliografía Académica Consultada y Recomendada

  1. Barranco Delgado, Juan Gabriel (2001). Escudos Heráldicos de Úbeda. Edición del autor / Gráficas Úbeda. (Obra capital y manual de referencia indispensable para el estudio sigilográfico, genealógico y heráldico de los linajes, casas solariegas y blasones públicos de la ciudad, incluyendo el análisis de los emblemas del corregidor Juan de Gaviria, los Espinosa de los Monteros y las armas concejiles).


  2. Hispania Nostra (Marzo de 2025). Ficha técnica de la Lista Roja del Patrimonio: Portada gótica y fuente renacentista de la iglesia de San Pablo. Asociación Hispania Nostra. (Documento descriptivo sobre las patologías de humedad, descalcificación y riesgo de desmoronamiento lapídeo del monumento).

jueves, 16 de julio de 2026

Crónica de un titular relegado: Revisión historiográfica del Cristo de la Humildad de 1950 en la Semana Santa ubetense

 




Itinerario museístico y desarraigo de la primera imagen titular de la Humildad de Úbeda tras la Guerra Civil. Esta fotografía de alta definición, basada en la imagen de culto original, documenta el estado de la escultura de Juan Cristóbal González Quesada. Tras un periodo de ocultación en el Palacio Vela de los Cobos de Úbeda (redescubierto en 2005 por Diego Godoy), la pieza fue trasladada definitivamente al Museo de Juan Cristóbal en Cadalso de los Vidrios (Madrid). Este desplazamiento plantea un caso de estudio sobre la descontextualización de bienes muebles patrimoniales, alejados de su comunidad de origen y su función litúrgica original, lo que subraya la fragilidad de la tutela patrimonial. Créditos de investigación: Juan Antonio Soria Arias y Diego Godoy. Fuente de la imagen: Museo de Juan Cristóbal en Cadalso de los Vidrios (Madrid).




La memoria desplazada: Cuando el arte sacro se convierte en exilio



"Los silencios cómplices y los traslados sigilosos han escrito gran parte de la historia patrimonial en Andalucía..."

Hay heridas en el patrimonio cultural de nuestras ciudades que no sangran por el abandono físico, sino por el peso del silencio. La historia cofrade de Úbeda guarda capítulos oscuros donde la incomprensión estética, el sectarismo y la desidia institucional se dieron la mano para despojar a la ciudad de piezas fundamentales. Entre ellos, el destino del primitivo Santísimo Cristo de la Humildad —una obra maestra esculpida en 1950 por el insigne Juan Cristóbal— representa la crónica más amarga de un desarraigo forzoso.

Bendecido con ilusión en la Iglesia de San Pablo y apartado de la devoción pública apenas tres años después por prejuicios formales, este titular quedó relegado al olvido durante décadas. Su periplo, desde el desván familiar hasta su actual ubicación en el museo madrileño de Cadalso de los Vidrios, no es solo un triste anecdotario local: es el reflejo de la fragilidad con la que a menudo se tutela el arte sacro andaluz.

A través de este artículo, firmado por Juan Ángel López Barrionuevo, nos adentramos en una rigurosa revisión histórica que rescata del fondo de la desmemoria institucional una pieza clave de nuestra Semana Santa. Un ejercicio necesario de justicia historiográfica frente al olvido, impulsado por el rigor de historiadores como Pedro Mariano Herrador y Juan Antonio Soria Arias, y que tuvo su punto de inflexión cuando el investigador Diego Godoy sacó la talla de la penumbra, recordándonos una máxima ineludible: un pueblo que olvida y desprotege su patrimonio, termina por perder su propia identidad.

Los silencios cómplices y los traslados sigilosos han escrito gran parte de la historia patrimonial en Andalucía, dejando tras de sí un rastro de heridas abiertas en la identidad cultural de sus ciudades. Entre los episodios más controvertidos de la posguerra ubetense destaca el destino del primitivo Santísimo Cristo de la Humildad. Bendecido en abril de 1950 y fruto de la gubia de Juan Cristóbal gracias a la donación de Natalio Rivas Sabater, este titular inauguró una etapa devocional que el tiempo se empeñó en sepultar, convirtiendo una pieza clave de nuestra reconstrucción cofrade en un patrimonio desarraigado, olvidado y víctima de la desprotección institucional.

Juan Ángel López Barrionuevo. 16 de Julio de 2026.





Línea de tiempo del "exilio" de la primera talla de la Humildad de Úbeda. Infografía que resume el destino del primer Cristo de la Humildad de Juan Cristóbal (1950): desde su llegada y rechazo en Úbeda, pasando por su ocultación familiar, hasta su actual conservación en el Museo de Juan Cristóbal en Cadalso de los Vidrios (Madrid). Un análisis visual que denuncia la desprotección del patrimonio cofrade andaluz basada en las investigaciones de D. Godoy y J. A. Soria Arias.





Una obra pionera marcada por la incomprensión


Concebida en 1950 por el insigne imaginero Juan Cristóbal González Quesada —natural de la localidad almeriense de Ohanes, aunque profundamente vinculado a Granada desde su infancia y autor de emblemáticos monumentos andaluces como el dedicado a Julio Romero de Torres en Córdoba o las esculturas de Manuel de Falla y Ángel Ganivet en territorio granadino— y donada generosamente por Doña Patrocinio Sabater de Rivas, esta talla se erigió en su momento como la primera imagen titular de dicha advocación tras la contienda civil. Su bendición en la emblemática Iglesia de San Pablo supuso un soplo de aire fresco y un hito en la recuperación de la religiosidad popular ubetense.


Sin embargo, el destino de la pieza quedó truncado de forma prematura. En 1953, apenas tres años después de su llegada, la escultura fue retirada de la veneración pública tras suscitar rechazos estéticos e incomprensiones en determinados sectores eclesiásticos y cofrades de la ciudad. Aquel rechazo sectario y formalista abrió la puerta a un largo proceso de ocultación y a una progresiva desvinculación de su espacio litúrgico natural.




Según nos cuenta el historiador Pedro Mariano Herrador:

"...A su llegada a Úbeda se expuso en el Palacio Vela de los Cobos y, el domingo 23 de abril de 1950, se bendijo en la iglesia de San Pablo, la nueva imagen donada por su madre doña Patrocinio Rivas Sabater.

A las cinco y media de la tarde del 22 de marzo de 1951, Jueves Santo, el numeroso guión de cofrades rojos y gualdas ya estaban formados delante de la Sacra Capilla del Salvador, de donde inició su estación de penitencia el Santísimo Cristo de la Humildad, ya que la Iglesia de San Pablo estaba cerrada al culto por obras.




Procesionó aquella tarde sobre el trono realizado por Palma Burgos; al no estar totalmente terminado, se disimuló colocando al Cristo bajo palio, como había desfilado anteriormente..."










Testimonio impreso de la llegada del primer titular de la Humildad a Úbeda. Reverso de la postal editada con motivo de la ceremonia litúrgica celebrada el 23 de abril de 1950 en la Iglesia de San Pablo, hito que inauguró una breve etapa devocional antes de que la talla fuera retirada y relegada al olvido institucional. Archivo PEMA.



Del Palacio Vela de los Cobos al "exilio" madrileño


El rastro de la talla del Cristo Humillado —obra del escultor almeriense Juan Cristóbal realizada para Úbeda— permaneció envuelto en la penumbra institucional tras ser retirada de su culto. Reclamada en su día por la donante, la pieza había quedado arrinconada en el desván de su casa, custodiada de forma privada durante décadas dentro del ámbito familiar y vinculada a descendientes como Natalio Rivas Sabater.

Su paradero exacto no vio la luz hasta el año 2006, cuando el investigador local Diego Godoy Cejudo lo sacó a la penumbra pública a través de las páginas del Libro Imagen Y Palabra Anuario 2006 de la Unión de Cofradías de Úbeda. Sus indagaciones revelaron que el propietario llegó a contemplar la posibilidad de convertirla en un busto. Sin embargo, con mejor criterio, posteriormente se propició el contacto con la familia del artista. Gracias a ello, en el año 2012 la imagen fue restaurada por los familiares del escultor, paso previo a su destino definitivo.

Este redescubrimiento destapó un complejo debate en torno a la desposesión de la obra y las consecuencias de la inacción y la falta de reclamación formal por parte de las instituciones competentes —como el Obispado de Jaén, Unión de Cofradías de Semana Santa de Úbeda y el Ayuntamiento de Úbeda—, permitiendo que la única escultura semanasantera que el maestro realizó para la ciudad quedara proscrita de su contexto local.

El desenlace de este periplo patrimonial concluyó con el traslado de la escultura al Museo de Juan Cristóbal, levantado en su memoria en la localidad madrileña de Cadalso de los Vidrios. Hoy en día, la talla permanece allí totalmente restaurada, pero despojada de su función litúrgica y de su devoción original, convertida en una pieza de museo lejos de la tierra que inspiró su gubia.







La labor historiográfica frente a la desidia






Testimonio museístico del "exilio" patrimonial en Cadalso de los Vidrios. Detalle de la composición conmemorativa que identifica al primer Santísimo Cristo de la Humildad de Úbeda como pieza expuesta en el Museo de Arte Juan Cristóbal. La obra, concebida por el insigne imaginero en 1950, permanece hoy alejada de su espacio litúrgico natural, reflejando las consecuencias de la desprotección institucional.

Frente al olvido institucional, la recuperación de la memoria de este Cristo ha sido posible gracias al rigor de los investigadores locales. En el año 2013, el historiador ubetense Juan Antonio Soria Arias publicó en la citada Revista Humildad un análisis fundamental que superó el mero anecdotario cofrade. Soria Arias contextualizó la valía plástica de la obra de Juan Cristóbal González Quesada y desentrañó los resortes administrativos y sociales que propiciaron su marcha.




A su labor se suman las imprescindibles investigaciones de autores como Pedro Mariano Herrador Marín, cuyas obras sobre la historia de la Semana Santa de Úbeda continúan advirtiendo sobre la frágil tutela del patrimonio cofrade andaluz.


Una denuncia contra el desarraigo cultural



El caso del primer Cristo de la Humildad de Úbeda no es solo un contencioso sobre titularidades o disputas de salón; es la cruda evidencia de la desatención institucional y el desinterés político hacia la salvaguarda de los bienes culturales. Que una imagen concebida para el fervor y la identidad de una ciudad termine en un "exilio" forzoso en otra comunidad autónoma pone de manifiesto la ineficacia de los mecanismos de protección patrimonial.





Denunciar este tipo de episodios es una obligación cívica y cultural. La pérdida de esta obra nos recuerda la urgencia inexcusable de inventariar, tutelar y proteger el arte sacro antes de que la desidia convierta el patrimonio vivo de nuestros pueblos en un simple recuerdo de vitrina.

Bibliografía y Referencias de Consulta



Soria Arias, Juan Antonio (2013): «Un escultor y una escultura poco valorados». Revista Humildad, Real Cofradía del Santísimo Cristo de la Humildad, Úbeda.






Godoy Cejudo, Diego (2006): «La familia Sabater y su relación con la Real Cofradía de la Humildad». Imagen y Palabra, Anuario de la Unión de Cofradías de Úbeda.




HERRADOR MARÍN, Pedro Mariano (2003). Nuestras Cofradías en el siglo XX. Tomo II: 1939-1960. Úbeda: Edición del autor.