sábado, 30 de mayo de 2026

¿Salvado o secuestrado? El Cristo de La Vera Cruz del siglo XVI que Úbeda esconde en un almacén





Recreación digital mediante Inteligencia Artificial del desaparecido Retablo del Cristo de la Vera Cruz (Iglesia de San Nicolás de Bari, Úbeda). La imagen evoca fielmente cómo luciría en la actualidad este emblemático conjunto devocional si no hubiese sido destruido durante los sucesos de 1936. Destaca la imponente talla del Crucificado presidiendo la hornacina central, enmarcada por una rica ornamentación barroca de madera dorada y flanqueada por las imágenes de San Juan Evangelista y el varón de dolores en la base del altar


¿Un avance logístico o una nueva forma de censura patrimonial? El monumental Crucificado de La Vera Cruz que se veneraba en la Iglesia de San Nicolás de Bari, una de las joyas más imponentes y antiguas de la transición al Manierismo en Úbeda, sigue atrapado en un bucle de desatención secular. Tras esquivar milagrosamente las llamas de la Guerra Civil en 1936 y sobrevivir durante ochenta años al deterioro, las humedades y el olvido en el cementerio municipal, su reciente traslado a un depósito de seguridad del Archivo Municipal no es suficiente. Pasar de la intemperie del camposanto al silencio absoluto de un almacén bajo llave no es salvar nuestra cultura; es perpetuar su invisibilidad. La ciudadanía ubetense y el activismo patrimonial no solicitan un favor: exigen una intervención integral de restauración y la inmediata devolución de esta pieza del siglo XVI a la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares para saldar, de una vez por todas, una deuda histórica insostenible.


Por Juan Ángel López Barrionuevo

La riqueza artística de Úbeda, joya indiscutible del Renacimiento andaluz, guarda en ocasiones sus mejores tesoros bajo el manto del olvido secular. Uno de los hallazgos recientes más impactantes y significativos para la historiografía sacra de la comarca de La Loma ha sido la recuperación de una imponente talla de Cristo crucificado de finales del siglo XVI, una pieza clave que llegó a considerarse prácticamente invisible para los investigadores y la ciudadanía.

Tras permanecer ocho décadas oculto en las dependencias del cementerio municipal, una rigurosa investigación histórico-artística liderada por el doctor Pablo Jesús Lorite Cruz en 2016 no sólo identificó científicamente la obra, sino que cambió su destino. Actualmente, esta joya de la transición al Manierismo se encuentra custodiada de forma segura en las dependencias del Archivo Municipal de Úbeda, salvaguardando un fragmento crucial de la historia local a la espera de su definitiva puesta en valor.

Ficha Técnica de la Obra

Parámetro

Detalle

Título

Cristo crucificado (vinculado a la antigua e ilustre Cofradía de la Vera Cruz)

Autor

Anónimo (atribuido a círculos de la transición manierista y protobarroca: escuelas de Roque Balduque, Jerónimo Quijano, los Ocampo, los Zayas o influjos de Siloé y Pablo de Rojas)

Fecha

Finales del siglo XVI (ca. 1580-1600)

Material y técnica

Madera tallada y policromada

Dimensiones

$293 \times 166 \text{ cm}$ (talla de gran envergadura)

Procedencia original

Iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari (Úbeda)

Ubicación tras 1936

Capilla de San Ginés de la Jara y dependencias del Camposanto municipal

Ubicación actual

Depósito de seguridad en el Archivo Municipal de Úbeda

Investigación

Dr. Pablo Jesús Lorite Cruz (2016)





Póster infográfico sobre la historia del Crucificado de la Vera Cruz de San Nicolás de Bari de Úbeda. El documento, titulado "Un enigma manierista rescatado del olvido", detalla a través de textos históricos, análisis artísticos y una línea de tiempo cronológica, el redescubrimiento y la puesta en valor de esta imponente talla renacentista del siglo XVI, vinculada originalmente a la Cofradía de la Vera Cruz y salvada de la destrucción en 1936.

El mudo testigo de San Nicolás de Bari y la Vera Cruz

Para comprender la trascendencia de esta imagen es imperativo trasladarse a su sede original: la Iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari. Este templo, edificado entre los siglos XIV y XV, está considerado uno de los ejemplos más puros del gótico tardío en la provincia de Jaén, enriquecido en el siglo XVI por las intervenciones renacentistas de maestros de la talla de Andrés de Vandelvira.

Bajo las solemnes bóvedas de crucería de San Nicolás, este monumental Crucificado —de casi tres metros de altura— recibió culto durante siglos. Según las investigaciones de Lorite Cruz, la imagen estuvo estrechamente vinculada a la extinta Hermandad de la Vera Cruz, una de las cofradías penitenciales más antiguas de las que se tiene registro en Úbeda. El rigor de su factura y sus dimensiones demuestran que presidía un lugar preclaro en la vida litúrgica del templo, convirtiéndose probablemente en el Cristo procesional más antiguo que conserva la ciudad, a pesar de su posterior descontextualización.

  • [Finales S. XVI] ──> Tallado de la imagen y culto en San Nicolás (Cofradía de la Vera Cruz)

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  • [Año 1936]      ──> Asalto al templo; rescate in extremis de las llamas y traslado al cementerio

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  • [Años 90]       ──> Derrumbe de la techumbre de la capilla; traslado a un almacén municipal residual

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  • [Año 2016]      ──> Identificación científica y catalogación por el Dr. Pablo J. Lorite Cruz

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  • [Actualidad]    ──> Rescate institucional: depósito cautelar en el Archivo Municipal de Úbeda




Interior de la Iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari (Úbeda), hacia el primer tercio del siglo XX. Fotografía de archivo (Universidad de Granada) que documenta el presbiterio y el colateral de la epístola antes de los destrozos del verano de 1936. A la izquierda se observa el retablo barroco de la antigua e ilustre Cofradía de la Vera Cruz, presidido por la imponente talla tardomanierista del Crucificado (ca. 1580-1600), la cual fue rescatada in extremis de las llamas y ocultada durante ocho décadas en el cementerio municipal. En el centro destaca el púlpito gótico y la monumental reja renacentista de la Capilla del Deán Ortega, obra cumbre del maestro forjador Juan Álvarez de Molina.




Arqueología de una ausencia: El perdido retablo de la Vera Cruz

El patrimonio religioso de la provincia de Jaén custodia pasajes de esplendor, tragedia y posterior reinvención litúrgica. Adentrarse en la nave del Evangelio de San Nicolás invita a un ejercicio de memoria visual: contemplar un testigo que ya no existe, una arquitectura lígnea devorada por las llamas de la historia contemporánea.

La fisonomía que evoca la fotografía antigua de la capilla de la Vera Cruz nos desvela el clásico fenómeno de la hibridación de estilos en los templos españoles. Originalmente, la devoción al Santísimo Cristo de la Vera Cruz en Úbeda radicaba en su propia ermita extramuros hasta que, tras la ruina de esta y complejos litigios eclesiásticos en el siglo XVIII, la cofradía y su emblemático Crucificado del siglo XVI se trasladaron formalmente a la parroquia de San Nicolás.

Para albergar de forma digna a la sagrada imagen, se diseñó un imponente ingenio mueble de estilo barroco:

  • Estructura: Funcionaba como un arco de triunfo que enmarcaba la hornacina abierta en los recios muros de piedra.

  • Adaptación espacial: El artista barroco remató el mueble con un ático semicircular repleto de hojarascas, rocallas talladas y cabezas de querubines, el cual se adaptaba milimétricamente al perfil ojival de las bóvedas góticas del templo.

  • Iconografía: El retablo destacaba por su densa riqueza ornamental en el banco y las calles laterales, sirviendo de soporte simétrico para la escenografía pasionista, donde convivían de forma teatral la imagen principal del Crucificado junto a una sobrecogedora talla sedente del Ecce Homo.

Análisis formal: El drama anatómico del Manierismo

Desde una perspectiva formal, nos hallamos ante una obra de transición de un valor excepcional, a caballo entre el ocaso del Renacimiento y los primeros balbuceos del Barroco. La imagen refleja con nitidez el interés propio de la segunda mitad del siglo XVI por el humanismo y el estudio anatómico científico. El torso del Redentor presenta una musculación atlética acusada y vigorosa, si bien el conjunto denota ciertas licencias formales de gramática manierista: un alargamiento del torso y unos brazos ligeramente exagerados respecto al canon del resto del cuerpo.

Este marcado realismo anatómico alcanza su cénit en el minucioso labrado de las extremidades inferiores, donde la posición natural de los dedos de los pies y la perfecta definición de las uñas revelan la gubia de un maestro de notable pericia técnica.

La cabeza cae desplomada hacia su lado derecho. Su rostro conserva un fuerte aroma de la estética del gótico tardío, visible especialmente en una barba tallada de manera rígida y simétrica, todavía alejada de los dinámicos volúmenes barrocos que popularizaría la escuela de Pablo de Rojas. No obstante, el drama manierista se hace patente en la boca, representada deliberadamente entreabierta para plasmar con exactitud el momento de la exhalación, el último aliento de Cristo. La policromía, que muestra numerosas grietas y daños por el tiempo, presenta tonalidades oscuras, muy similar a la producción de los imagineros que trabajaron en la diócesis de Jaén-Baeza durante el auge del Manierismo.

De las llamas de la Guerra Civil al olvido en el camposanto

El año 1936 marcó un punto de inflexión trágico para el patrimonio mueble ubetense. El 26 de julio de ese año, los disturbios populares y anticlericales al inicio de la Guerra Civil se cebaron con gran parte del arte sacro de la ciudad. El retablo original de la Vera Cruz fue destrozado y quemado en el interior del templo, compartiendo el funesto destino de otros grandes altares de Úbeda.

Sin embargo, este Crucificado corrió una suerte milagrosa: manos anónimas lo rescataron in extremis de las llamas y lo trasladaron en secreto al cementerio municipal para evitar su total destrucción. Ubicado en el presbiterio de la humilde Capilla de San Ginés de la Jara, el Cristo pasó a convertirse en una pieza invisible para la historiografía general.

El paso del tiempo, la falta de cultos públicos en dicho espacio y las transformaciones urbanas terminaron por sepultar la memoria de su verdadero origen. De ser una devoción principal de la Vera Cruz, quedó relegado a un mudo adorno funerario expuesto a las humedades, las inclemencias ambientales y el desconocimiento colectivo. Tras un derrumbe parcial en dicha capilla en los años 90, la imagen se movió a una segunda capilla del recinto, cuya apertura se reducía a un par de veces al año, acentuando trágicamente su aislamiento.



El Cristo de la Vera Cruz de Úbeda en la capilla del cementerio municipal de San Ginés de la Jara (2016). Fotografía tomada en el año de su identificación científica por el Dr. Pablo Jesús Lorite Cruz, que muestra la imponente talla manierista del siglo XVI fijada sobre un muro de ladrillo visto. La imagen documenta el estado y ubicación de la pieza —cedida por cortesía de Europa Press— tras haber permanecido oculta durante ocho décadas en las dependencias del camposanto, donde fue resguardada en secreto para salvarla de la destrucción en los sucesos de 1936 antes de su posterior traslado definitivo al Archivo Municipal.





## ¡Justicia para el Manierismo Ubetense! Exigencia de Restauración y Devolución Cultural del Crucificado de San Nicolás

El rescate institucional de una pieza de la envergadura del Crucificado de San Nicolás de Bari no puede transformarse en una nueva forma de olvido. Pasar de la intemperie de un camposanto al silencio de un almacén de seguridad es un avance logístico, pero un fracaso cultural. La historia de esta talla de finales del siglo XVI —un enigma manierista que sobrevivió de milagro a las llamas de 1936 gracias al coraje de manos anónimas— es la crónica de un patrimonio que se resiste a desaparecer. Su imponente anatomía, que dialoga entre la madurez del Renacimiento y el drama protobarroco, exige algo más que conservación pasiva: reclama la restitución de su dignidad.

El activismo patrimonial, canalizado a través de plataformas de divulgación como la bitácora Vbeda Abandonada, junto a la ciudadanía de Úbeda, no solicitan un favor, sino que exigen la resolución de una deuda histórica mediante dos acciones urgentes:

  1. Una intervención integral de restauración: Que consolide la madera de sus más de cuatro siglos de historia, sanee las profundas grietas estructurales provocadas por las humedades del camposanto y recupere los matices de su policromía original.

  2. Su devolución al uso cultural y devocional: Que la pieza sea trasladada y puesta en valor de forma definitiva en la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares.

Al ubicarse en el templo mayor de Úbeda, la imagen no solo recuperaría la dignidad litúrgica y el culto secular que le fueron arrebatados, sino que se integraría formalmente en el circuito artístico de la ciudad, permitiendo a vecinos y visitantes admirar el que es, por derecho propio, uno de los crucificados procesionales más antiguos e imponentes de la imaginería jiennense.

### Bibliografía Consultada y Fuentes de Referencia

  • Europa Press. (14 de febrero de 2016). Descubierto un Cristo en Úbeda del siglo XVI olvidado en la capilla del cementerio. Servicio de Noticias y Hemeroteca.

  • López Barrionuevo, J. Á. (s.f.). Vbeda Abandonada. Bitácora digital de divulgación, defensa e investigación del patrimonio ubetense oculto, descontextualizado y degradado.

  • Lorite Cruz, P. J. (2016). Estudio, hallazgo y catalogación del patrimonio religioso ubetense. Documentación histórico-artística y archivo fotográfico. Úbeda.

  • Torres Navarrete, G. (2005). Historia de Úbeda en sus documentos. Úbeda: Asociación Cultural Ubetense "Alfredo Cazabán".


lunes, 18 de mayo de 2026

La Iglesia de San Pedro de Úbeda: Una enciclopedia viva que se cae a pedazos.

 


La Iglesia de San Pedro de Úbeda:

Una enciclopedia viva que se cae a pedazos.


  • San Pedro: Una enciclopedia viva que se cae a pedazos.San Pedro no es un edificio cualquiera; es una enciclopedia viva de nuestra historia y un símbolo del Renacimiento ubetense,  también puedes consultar la ficha oficial de Hispania Nostra para contrastar su inclusión en la Lista Roja del Patrimonio.


Reimaginando nuestro patrimonio: Una visión de la Iglesia de San Pedro como Museo de la Alfarería. Inspirado en el archivo de Ubetenses por el mundo y recreado mediante inteligencia artificial para honrar la tradición artesana de Úbeda






Ya no hay margen para la retórica. En el corazón del Centro Histórico de Úbeda, la iglesia de San Pedro se alza como un cadáver de piedra que el Obispado de Jaén se niega a sanar y que el Ayuntamiento contempla con una apatía cómplice. El tiempo de la desidia ha terminado: es hora de que las responsabilidades salgan a la luz.


San Pedro no es un edificio cualquiera; es una enciclopedia viva de nuestra historia. Sus muros custodian los primeros destellos del gótico en Úbeda, un legado que la vinculó durante siglos a la poderosa Archidiócesis de Toledo. Pero su gran salto a la inmortalidad llegó en el siglo XVI, cuando la mano maestra de Andrés de Vandelvira proyectó su traza manierista, dejando una impronta tan profunda que definió la escuela arquitectónica que florecería en la ciudad durante el siglo posterior. Hoy, ese referente del urbanismo renacentista es una herida abierta que sangra desde su cierre definitivo en el año 2011.


El origen de este descalabro tiene nombres y apellidos. El pecado original fue la cesión del templo para un proyecto de hotel de cinco estrellas que nunca cuajó; una decisión que supeditó el patrimonio al beneficio privado. Para colmo, el propio Obispo de Jaén anunció hace años una restauración inminente que resultó ser una promesa de humo, un proyecto fantasma que solo sirvió para anestesiar la crítica mientras las grietas avanzaban bajo el silencio administrativo.


La ley es cristalina. Según la Ley de Patrimonio Histórico, el Obispado, como heredero de aquel esplendor toledano, tiene el deber inexcusable de conservar y custodiar sus bienes. Pero el Ayuntamiento no puede lavarse las manos: tiene la obligación legal de intervenir ante la ruina de una joya que justifica nuestro título de Ciudad Patrimonio de la Humanidad.

  • Innovación sobre la tradición. Fotografía original gentileza de "Ubetenses por el mundo", transformada mediante IA para imaginar la iglesia de San Pedro como un centro cultural musulmán.
  • Visiones de una Úbeda aconfesional. A partir de una imagen de "Ubetenses por el mundo", exploramos con IA la reconversión de espacios ante el declive de la fe católica.



Si el clero no puede llenar estos muros, que entregue las llaves. Ante la crisis de la fe católica, el debate debe abrirse: San Pedro debe renacer como Museo Cultural o incluso como centro para otras confesiones, como la musulmana. Úbeda ya demostró con la iglesia de San Lorenzo y la Fundación Huerta de San Antonio que la sociedad civil sabe rescatar su historia cuando las instituciones fallan. Exigimos que dejen de estorbar. Tienen dos opciones: restaurar con la dignidad que merece el legado de Vandelvira o pasar a la historia como los gestores que permitieron que el corazón de Úbeda se desplomara por pura soberbia.


A Modo de Conclusión:

La inclusión de la iglesia de San Pedro en la Lista Roja de Hispania Nostra, en el año 2022 es la prueba definitiva de una vergüenza que trasciende nuestras fronteras. Es el sello oficial de la desidia: un grito de auxilio ante el riesgo de pérdida irreversible de una joya que hunde sus raíces en el gótico primigenio, que perteneció al Arzobispado de Toledo y que fue proyectada por la genialidad de Andrés de Vandelvira.


¿Y si los libros devolvieran la vida a nuestras piedras? 📚✨ Recreación con IA de la Iglesia de San Pedro de Úbeda transformada en una biblioteca de ciencias y políticas. Un sueño visual para imaginar el futuro de nuestro patrimonio.
📸 Imagen cedida por: Ubetenses por el Mundo



Es inaceptable que, desde su cierre en 2011, este templo sea un almacén de escombros por la soberbia de un Obispado de Jaén que lanza promesas de humo y la apatía de un Ayuntamiento que contempla su ruina con complicidad. El éxito de San Lorenzo y la Fundación Huerta de San Antonio demuestra que la sociedad civil sí sabe rescatar el patrimonio. Exigimos que San Pedro renazca como Museo Cultural o centro multiconfesional; cualquier destino es más digno que morir en la Lista Roja. O cumplen la Ley de Patrimonio, o serán recordados como los gestores que permitieron que el legado de Vandelvira se derrumbara por pura desidia política y religiosa.




Por último, aquí tienes la bibliografía digital, blogs y movimientos en redes sociales que llevan años denunciando esta situación:

1. Blogs y Activismo Digital Local

  • Vbeda Recatada: El blog del investigador y activista local Juan Ángel López Barrionuevo, referente absoluto para entender la historia, el declive y el valor patrimonial de las iglesias cerradas en Úbeda (como San Pedro).

  • Úbeda Abandonada: Un blog y bitácora de denuncia ciudadana que realiza balances críticos sobre el estado de conservación del centro histórico, dedicando publicaciones específicas a los años de cierre, saqueo y desidia que sufre la Iglesia de San Pedro

2. Redes Sociales y Plataformas Ciudadanas

  • Grupos de Facebook y Plataformas de Debate Patrimonial: En grupos ubetenses como Úbeda Fotos, Historias y Leyendas, los vecinos debaten habitualmente sobre la crisis de las iglesias locales, comparando la situación de San Pedro con otros proyectos de recuperación (como el de la Iglesia de San Lorenzo).

  • Plataforma de la Lista Roja: A través de las redes se impulsa la visibilidad de templos locales en la Lista Roja del Patrimonio Español de la asociación Hispania Nostra, donde el patrimonio religioso de la ciudad se encuentra bajo protección amenazada. 

3. Bibliografía Histórica y Artística (Para ampliar datos)

  • Historia de Úbeda en sus Parroquias: Obra documental del cronista Ginés de la Jara Torres Navarrete, esencial para documentar la época en que la iglesia mantenía su esplendor y servicio a la Archidiócesis de Toledo.

  • Estudios de Arquitectura Vandelviriana: Las investigaciones publicadas por historiadores locales y profesores de la UNED como José Manuel Almansa Moreno, quienes detallan cómo las trazas de Andrés de Vandelvira influyeron en el urbanismo manierista de la ciudad y el valor intrínseco de edificios como San Pedro.

Juan Ángel López Barrionuevo. 18 de Mayo de 2026.


lunes, 11 de mayo de 2026

Balance crítico de la gestión del patrimonio; tres décadas después de la Exposición "Vivir las ciudades históricas".

 Naturaleza devorando la historia: San Pedro en el mañana. La IA recrea el colapso de la Iglesia de San Pedro si continúa el abandono. 


«¿El futuro de la Iglesia de Santo Domingo de Úbeda? 😮 Una IA recrea cómo se vería el templo si no se frena su deterioro. Una llamada urgente para salvar nuestro patrimonio. 👇 #Úbeda #PatrimonioEnPeligro» 

Juan Ángel López Barrionuevo


Ruina silenciosa: el fracaso de la gestión patrimonial en Úbeda


La iglesia de Santo Domingo de Silos en Úbeda personifica hoy la tragedia del patrimonio que se desvanece por la desidia. Lo que a finales de los años 80 del siglo XX fue un centro activo de creación bajo el modelo de la Escuela Taller, hoy es un eco de abandono. El templo, que llegó a ser el escenario de la vanguardista exposición "Vivir las ciudades históricas" en 1996, ha pasado de ser un "envase reciclable" lleno de vida a un contenedor vacío. A pesar de los esfuerzos de la Unión de Cofradías, la realidad actual es una radiografía hiriente: una joya arquitectónica condenada al olvido donde el esplendor de su artesonado languidece frente a la falta de un proyecto sólido que detenga su ruina silenciosa.
El contraste entre el pasado y la desidia del presente es la crónica de cómo la falta de gestión condena a una joya que, hace no tanto, latía con vida propia. A finales de la década de 1980, el edificio parecía haber esquivado su sentencia. Cedida al Ayuntamiento, la iglesia gozaba de una salud envidiable como sede de carpintería. No era un museo inerte; era un espacio vivo donde el aroma a madera y el oficio manual convivían con las bóvedas antiguas. El mantenimiento diario garantizaba que el deterioro no hiciera mella en sus muros, manteniendo el rompecabezas benedictino de la plaza perfectamente ensamblado.
Sin embargo, esta agonía no es un caso aislado de infortunio, sino el síntoma de una enfermedad más profunda que asola el patrimonio ubetense. A pocos metros, la Iglesia de San Pedro se erige como un monumento a la desidia eclesiástica y la parálisis institucional. Incluida con deshonor en la Lista Roja de Hispania Nostra, San Pedro es hoy el testimonio de un fracaso compartido. Su cierre al culto y al público no fue más que el preludio de un abandono sistemático por parte de la Iglesia, que ha permitido que los proyectos de rehabilitación se conviertan en promesas incumplidas y expedientes olvidados en cajones oficiales. Mientras la estructura se resiente, el silencio de sus propietarios resulta atronador, delegando en el tiempo una demolición que la piqueta no se atrevió a ejecutar.
1996 fue el cenit de la ironía.
En abril de aquel año, el concejal Aurelio Valladares convirtió a Santo Domingo en el "envase reciclable" para una muestra de la Fundación La Caixa. Aquel evento fue un espejismo. Mientras los visitantes paseaban entre fotografías de 26 metrópolis lejanas, las piedras de Santo Domingo ya empezaban a lanzar sus primeros sollozos. La paradoja era hiriente: necesitábamos el reclamo de ciudades exóticas para entrar en un templo propio cuya mayor exposición no eran las fotos, sino el artesonado de pares y nudillo que las sostenía. Aquel abril, mientras sorteábamos las destripadas capillas del Señor de la Salud y de Jesús Nazareno, la belleza del contenedor superaba con creces a la del contenido.
La tragedia silenciosa se agrava al mirar el eje que forman estos templos maltratados. Si Santo Domingo sufre la falta de un uso estable, San Pedro padece la desatención de una institución que parece haber dado la espalda a su legado histórico en favor de una gestión puramente burocrática. ¿Cómo es posible que en una ciudad Patrimonio de la Humanidad, dos de sus pilares medievales estén sentenciados por el desinterés? Resulta doloroso recordar que, si los alemanes fueron capaces de reconstruir la arrasada Dresde tras los bombardeos, en Úbeda parecemos incapaces de conservar lo que ya estaba en pie.
Hoy, tanto Santo Domingo de Silos como San Pedro son gritos de auxilio en el corazón del casco histórico. Aquella exposición de hace treinta años nos recordó que somos capaces de admirar el urbanismo del mundo mientras dejamos que las paredes que nos definen se desmoronen. El "rompecabezas roto" de nuestra historia no se arreglará con parches temporales ni con la inclusión en listas de peligro, sino con una voluntad real de las instituciones —civiles y religiosas— para rescatar estas piedras de la "fullera inmortalidad" del olvido. El tiempo se agota, y con él, la posibilidad de que el envase vuelva a ser, algún día, reciclable. Las respuestas de la IA pueden contener errores. Más información 1996: El cenit de la ironía
Fue precisamente en ese periodo de vitalidad cuando se produjo el momento de máxima ironía histórica. En abril de 1996, el concejal Aurelio Valladares tuvo la "sabiduría torera" de convertir esta parroquia en el "envase reciclable" para la exposición "Vivir las ciudades históricas", organizada por la Fundación La Caixa.
Aquel evento fue un espejismo de modernidad. Mientras los visitantes paseaban entre "resultonas" fotografías y diaporamas de 26 metrópolis lejanas, las piedras berroqueñas de Santo Domingo ya empezaban a lanzar sus primeros "sollozos" en las noches de luna llena. La paradoja era hiriente: los ubetenses necesitábamos el reclamo de ciudades exóticas para entrar en un templo propio cuya mayor exposición no eran las fotos de fuera, sino el parcheado artesonado de pares y nudillo que las sostenía. Aquel abril, mientras sorteábamos las destripadas capillas del Señor de la Salud y de Jesús Nazareno, la belleza del contenedor superaba con creces a la del contenido. El declive del "envase"
La tragedia silenciosa comenzó diez años después de aquel brillo efímero. Tras ser cedida a la Unión Local de Cofradías para su supuesta puesta en valor, el templo entró en una década de declive alarmante. Lo que en 1996 era un edificio capaz de albergar la vanguardia cultural, hoy languidece en un estado crítico.
La "fullera inmortalidad" que buscaron los antiguos ubetenses al ligar su nombre a estas capillas parece hoy aventada al viento como las pavesas de una fogata. Resulta doloroso recordar que, si los alemanes fueron capaces de reconstruir la arrasada Dresde tras los bombardeos, en Úbeda parecemos incapaces de conservar lo que ya estaba en pie. Santo Domingo ya no es un envase reciclable; es un grito de auxilio en el corazón del casco histórico. Aquella exposición de hace treinta años nos recordó que somos capaces de admirar el urbanismo del mundo mientras dejamos que las paredes que nos definen se desmoronen por dentro.
Crónica de un martes de abril (1996)


Un caluroso martes cualquiera del presente mes de abril, acompañado de mi padre, visité la exposición "Vivir las ciudades históricas", organizada y patrocinada por la Fundación La Caixa.

"Debo dejar constancia de la sabiduría torera del concejal Aurelio Valladares al elegir esta desahuciada iglesia como 'envase reciclable' para la muestra. Mientras las piedras berroqueñas del casco ubetense sollozan por la clausura de este templo medieval, nosotros solo tuvimos ojos para admirar el parcheado artesonado de pares y nudillo y los macizos contrafuertes del techo". Las mustias piedras berroqueñas engarzadas en los edificios del casco histórico "ubedí" todavía sollozan a moco tendido durante las neblinosas noches de luna llena, lamentando la desdichada clausura de este medieval templo. Con todo el respeto debido a la magnífica colección de resultonas fotografías y pedagógicos diaporamas con imágenes de 26 lejanas metrópolis que forman la exposición de la Caixa, declaro que nosotros, sólo tuvimos ojos para admirar el parcheado artesonado de pares y nudillo y los macizos contrafuertes del techo. En el transcurso de la visita, mientras paseábamos sorteando las destripadas capillas del Señor de la Salud, la de Jesús nazareno, el altar de San Marcos, no pude resistir la tentación de atisbar en la oscuridad para exorcizar la fascinante memoria del presbítero Alvaro de Torres y de los demás inocentes ubetenses, de ambos sexos, que confiaron en descubrir la fullera inmortalidad humana ligando su honesto nombre a una de las capillas enclavadas en la nave de esta arruinada parroquia. "Vanidad de vanidades y todo vanidad" (Ecl. 1.2) nos dice la biblia acerca de los papeles y las efímeras glorias de nuestro hedonista mundo. Lo mosqueante es que en 1996, los ubetenses tengamos que recurrir a un zahorí para encontrar las vaporosas huellas de nuestro pasado, aventadas al viento como las pavesas de una fogata. Si los alemanes consiguieron reconstruir la arrasada Dresde (Sajonia), arteramente bombardeada por los aviones británicos -¡Gibraltar español!- en 1945, no veo porque razón, los ubetenses no vamos a ser capaces de armar las piezas del rompecabezas benedictino de la plaza de Santo Domingo. Publicado el 19 de Abril de 1.996 en el Semanario La Loma José Angel Montero Larubia El rompecabezas roto
Aquella exposición fue un espejismo. El autor se preguntaba entonces: "Si los alemanes consiguieron reconstruir la arrasada Dresde en 1945, ¿por qué los ubetenses no vamos a ser capaces de armar las piezas del rompecabezas benedictino de la plaza de Santo Domingo?".
La respuesta, décadas después, es desalentadora. Diez años después de aquella muestra, el templo fue cedido a la Unión Local de Cofradías. Lo que debía ser una puesta en valor se ha traducido en un declive alarmante. Hoy, el estado de mantenimiento es crítico. Aquella iglesia que fue taller y sala de exposiciones hoy languidece, recordándonos que parecemos incapaces de valorar nuestro pasado sin ayuda externa.
Santo Domingo ya no es un envase reciclable; es un grito de auxilio en el corazón de Úbeda. El rompecabezas sigue ahí, pero sus piezas, como las ilusiones de 1996, están cada vez más desgastadas por el olvido. A modo de Conclusión. En definitiva, la agonía de Santo Domingo y San Pedro es la radiografía de un fracaso compartido. No podemos permitir que la desidia convierta a Úbeda en un museo de fachadas vacías mientras su alma se desmorona por dentro. Es hora de decidir si queremos ser la generación que salvó su historia o la que se limitó a contemplar, con los brazos cruzados, cómo se desvanecía su memoria.
Mientras otros templos como San Lorenzo han logrado pasar a la "Lista Verde" gracias a la gestión privada y fundaciones, Santo Domingo y San Pedro siguen atrapados en un bucle de promesas incumplidas y trámites administrativos lentos.
📍 Dato de contexto: Las obras en otros edificios emblemáticos, como el Hospital de Santiago, avanzan a buen ritmo (20% de ejecución en abril de 2026), lo que acentúa el sentimiento de agravio comparativo respecto a estas iglesias.
Desaparecido Retablo del Altar Mayor de la Iglesia de San Pedro. Década de 1920. Foto Archivo Gabriel Delgado Juan. Mejorada con IA.

Desaparecido Retablo del Altar Mayor de la Iglesia de Santo Domingo de Úbeda Década de 1920. Foto Archivo Gabriel Delgado Juan. Mejorada con IA.

Desaparecido Retablo de la Capilla del Cristo de la Salud. Santo Domingo Década de 1920. Foto Archivo Gabriel Delgado Juan. Mejorada con IA.
Con IA he querido dar movimiento a esta fotografía que muestra el estado del interior de la Iglesia de Santo Domingo de Úbeda en la década de 1940, tras los tristes sucesos acaecidos años anteriores( el edificio fue restaurado en los años 60-70 por Francisco Prieto Moreno y José Antonio Llopis Solbes). Archivo de José Manuel Almansa Moreno.



Fuentes Documentales y Archivos Expedientes de la Escuela Taller (Años 80): Archivos del Ayuntamiento de Úbeda sobre la rehabilitación de Santo Domingo de Silos como sede de carpintería y forja. Catálogo de la Exposición "Vivir las ciudades históricas" (1996): Documento clave que posicionó al templo como referente de vanguardia y reutilización de espacios. Plan Especial de Protección del Casco Histórico de Úbeda (PEPUH): Normativa local que detalla el grado de protección de estos inmuebles. Organismos de Alerta y Protección Lista Roja de Hispania Nostra: Registro donde figura la Iglesia de San Pedro debido a su "estado de abandono y peligro de derrumbe". Inventario del Patrimonio Artístico de la Iglesia Católica: Para contrastar la responsabilidad de la Diócesis de Jaén en el mantenimiento de San Pedro. Declaración de Úbeda como Patrimonio de la Humanidad (UNESCO): Documentación de 2003 que obliga a un compromiso de conservación integral del entorno. Referencias Bibliográficas y Prensa Guía Artística de Úbeda: Obras de historiadores locales (como Juan Ramón Martínez Elvira o Arsenio Moreno Mendoza) para describir el artesonado mudéjar de Santo Domingo. Hemeroteca del Diario JAÉN e Ideal: Reportajes sobre el cierre de las escuelas taller y la evolución del deterioro en la última década. Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando: Informes técnicos históricos sobre la arquitectura románica y mudéjar de estos templos.