Por Juan Ángel López Barrionuevo
La riqueza artística de Úbeda, joya indiscutible del Renacimiento andaluz, guarda en ocasiones sus mejores tesoros bajo el manto del olvido secular. Uno de los hallazgos recientes más impactantes y significativos para la historiografía sacra de la comarca de La Loma ha sido la recuperación de una imponente talla de Cristo crucificado de finales del siglo XVI, una pieza clave que llegó a considerarse prácticamente invisible para los investigadores y la ciudadanía.
Tras permanecer ocho décadas oculto en las dependencias del cementerio municipal, una rigurosa investigación histórico-artística liderada por el doctor Pablo Jesús Lorite Cruz en 2016 no sólo identificó científicamente la obra, sino que cambió su destino. Actualmente, esta joya de la transición al Manierismo se encuentra custodiada de forma segura en las dependencias del Archivo Municipal de Úbeda, salvaguardando un fragmento crucial de la historia local a la espera de su definitiva puesta en valor.
Ficha Técnica de la Obra
Póster infográfico sobre la historia del Crucificado de la Vera Cruz de San Nicolás de Bari de Úbeda. El documento, titulado "Un enigma manierista rescatado del olvido", detalla a través de textos históricos, análisis artísticos y una línea de tiempo cronológica, el redescubrimiento y la puesta en valor de esta imponente talla renacentista del siglo XVI, vinculada originalmente a la Cofradía de la Vera Cruz y salvada de la destrucción en 1936.
El mudo testigo de San Nicolás de Bari y la Vera Cruz
Para comprender la trascendencia de esta imagen es imperativo trasladarse a su sede original: la Iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari. Este templo, edificado entre los siglos XIV y XV, está considerado uno de los ejemplos más puros del gótico tardío en la provincia de Jaén, enriquecido en el siglo XVI por las intervenciones renacentistas de maestros de la talla de Andrés de Vandelvira.
Bajo las solemnes bóvedas de crucería de San Nicolás, este monumental Crucificado —de casi tres metros de altura— recibió culto durante siglos. Según las investigaciones de Lorite Cruz, la imagen estuvo estrechamente vinculada a la extinta Hermandad de la Vera Cruz, una de las cofradías penitenciales más antiguas de las que se tiene registro en Úbeda. El rigor de su factura y sus dimensiones demuestran que presidía un lugar preclaro en la vida litúrgica del templo, convirtiéndose probablemente en el Cristo procesional más antiguo que conserva la ciudad, a pesar de su posterior descontextualización.
[Finales S. XVI] ──> Tallado de la imagen y culto en San Nicolás (Cofradía de la Vera Cruz)
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[Año 1936] ──> Asalto al templo; rescate in extremis de las llamas y traslado al cementerio
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[Años 90] ──> Derrumbe de la techumbre de la capilla; traslado a un almacén municipal residual
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[Año 2016] ──> Identificación científica y catalogación por el Dr. Pablo J. Lorite Cruz
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[Actualidad] ──> Rescate institucional: depósito cautelar en el Archivo Municipal de Úbeda
Interior de la Iglesia Parroquial de San Nicolás de Bari (Úbeda), hacia el primer tercio del siglo XX. Fotografía de archivo (Universidad de Granada) que documenta el presbiterio y el colateral de la epístola antes de los destrozos del verano de 1936. A la izquierda se observa el retablo barroco de la antigua e ilustre Cofradía de la Vera Cruz, presidido por la imponente talla tardomanierista del Crucificado (ca. 1580-1600), la cual fue rescatada in extremis de las llamas y ocultada durante ocho décadas en el cementerio municipal. En el centro destaca el púlpito gótico y la monumental reja renacentista de la Capilla del Deán Ortega, obra cumbre del maestro forjador Juan Álvarez de Molina.
Arqueología de una ausencia: El perdido retablo de la Vera Cruz
El patrimonio religioso de la provincia de Jaén custodia pasajes de esplendor, tragedia y posterior reinvención litúrgica. Adentrarse en la nave del Evangelio de San Nicolás invita a un ejercicio de memoria visual: contemplar un testigo que ya no existe, una arquitectura lígnea devorada por las llamas de la historia contemporánea.
La fisonomía que evoca la fotografía antigua de la capilla de la Vera Cruz nos desvela el clásico fenómeno de la hibridación de estilos en los templos españoles. Originalmente, la devoción al Santísimo Cristo de la Vera Cruz en Úbeda radicaba en su propia ermita extramuros hasta que, tras la ruina de esta y complejos litigios eclesiásticos en el siglo XVIII, la cofradía y su emblemático Crucificado del siglo XVI se trasladaron formalmente a la parroquia de San Nicolás.
Para albergar de forma digna a la sagrada imagen, se diseñó un imponente ingenio mueble de estilo barroco:
Estructura: Funcionaba como un arco de triunfo que enmarcaba la hornacina abierta en los recios muros de piedra.
Adaptación espacial: El artista barroco remató el mueble con un ático semicircular repleto de hojarascas, rocallas talladas y cabezas de querubines, el cual se adaptaba milimétricamente al perfil ojival de las bóvedas góticas del templo.
Iconografía: El retablo destacaba por su densa riqueza ornamental en el banco y las calles laterales, sirviendo de soporte simétrico para la escenografía pasionista, donde convivían de forma teatral la imagen principal del Crucificado junto a una sobrecogedora talla sedente del Ecce Homo.
Análisis formal: El drama anatómico del Manierismo
Desde una perspectiva formal, nos hallamos ante una obra de transición de un valor excepcional, a caballo entre el ocaso del Renacimiento y los primeros balbuceos del Barroco. La imagen refleja con nitidez el interés propio de la segunda mitad del siglo XVI por el humanismo y el estudio anatómico científico. El torso del Redentor presenta una musculación atlética acusada y vigorosa, si bien el conjunto denota ciertas licencias formales de gramática manierista: un alargamiento del torso y unos brazos ligeramente exagerados respecto al canon del resto del cuerpo.
Este marcado realismo anatómico alcanza su cénit en el minucioso labrado de las extremidades inferiores, donde la posición natural de los dedos de los pies y la perfecta definición de las uñas revelan la gubia de un maestro de notable pericia técnica.
La cabeza cae desplomada hacia su lado derecho. Su rostro conserva un fuerte aroma de la estética del gótico tardío, visible especialmente en una barba tallada de manera rígida y simétrica, todavía alejada de los dinámicos volúmenes barrocos que popularizaría la escuela de Pablo de Rojas. No obstante, el drama manierista se hace patente en la boca, representada deliberadamente entreabierta para plasmar con exactitud el momento de la exhalación, el último aliento de Cristo. La policromía, que muestra numerosas grietas y daños por el tiempo, presenta tonalidades oscuras, muy similar a la producción de los imagineros que trabajaron en la diócesis de Jaén-Baeza durante el auge del Manierismo.
De las llamas de la Guerra Civil al olvido en el camposanto
El año 1936 marcó un punto de inflexión trágico para el patrimonio mueble ubetense. El 26 de julio de ese año, los disturbios populares y anticlericales al inicio de la Guerra Civil se cebaron con gran parte del arte sacro de la ciudad. El retablo original de la Vera Cruz fue destrozado y quemado en el interior del templo, compartiendo el funesto destino de otros grandes altares de Úbeda.
Sin embargo, este Crucificado corrió una suerte milagrosa: manos anónimas lo rescataron in extremis de las llamas y lo trasladaron en secreto al cementerio municipal para evitar su total destrucción. Ubicado en el presbiterio de la humilde Capilla de San Ginés de la Jara, el Cristo pasó a convertirse en una pieza invisible para la historiografía general.
El paso del tiempo, la falta de cultos públicos en dicho espacio y las transformaciones urbanas terminaron por sepultar la memoria de su verdadero origen. De ser una devoción principal de la Vera Cruz, quedó relegado a un mudo adorno funerario expuesto a las humedades, las inclemencias ambientales y el desconocimiento colectivo. Tras un derrumbe parcial en dicha capilla en los años 90, la imagen se movió a una segunda capilla del recinto, cuya apertura se reducía a un par de veces al año, acentuando trágicamente su aislamiento.
El Cristo de la Vera Cruz de Úbeda en la capilla del cementerio municipal de San Ginés de la Jara (2016). Fotografía tomada en el año de su identificación científica por el Dr. Pablo Jesús Lorite Cruz, que muestra la imponente talla manierista del siglo XVI fijada sobre un muro de ladrillo visto. La imagen documenta el estado y ubicación de la pieza —cedida por cortesía de Europa Press— tras haber permanecido oculta durante ocho décadas en las dependencias del camposanto, donde fue resguardada en secreto para salvarla de la destrucción en los sucesos de 1936 antes de su posterior traslado definitivo al Archivo Municipal.
## ¡Justicia para el Manierismo Ubetense! Exigencia de Restauración y Devolución Cultural del Crucificado de San Nicolás
El rescate institucional de una pieza de la envergadura del Crucificado de San Nicolás de Bari no puede transformarse en una nueva forma de olvido. Pasar de la intemperie de un camposanto al silencio de un almacén de seguridad es un avance logístico, pero un fracaso cultural. La historia de esta talla de finales del siglo XVI —un enigma manierista que sobrevivió de milagro a las llamas de 1936 gracias al coraje de manos anónimas— es la crónica de un patrimonio que se resiste a desaparecer. Su imponente anatomía, que dialoga entre la madurez del Renacimiento y el drama protobarroco, exige algo más que conservación pasiva: reclama la restitución de su dignidad.
El activismo patrimonial, canalizado a través de plataformas de divulgación como la bitácora Vbeda Abandonada, junto a la ciudadanía de Úbeda, no solicitan un favor, sino que exigen la resolución de una deuda histórica mediante dos acciones urgentes:
Una intervención integral de restauración: Que consolide la madera de sus más de cuatro siglos de historia, sanee las profundas grietas estructurales provocadas por las humedades del camposanto y recupere los matices de su policromía original.
Su devolución al uso cultural y devocional: Que la pieza sea trasladada y puesta en valor de forma definitiva en la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares.
Al ubicarse en el templo mayor de Úbeda, la imagen no solo recuperaría la dignidad litúrgica y el culto secular que le fueron arrebatados, sino que se integraría formalmente en el circuito artístico de la ciudad, permitiendo a vecinos y visitantes admirar el que es, por derecho propio, uno de los crucificados procesionales más antiguos e imponentes de la imaginería jiennense.
### Bibliografía Consultada y Fuentes de Referencia
Europa Press. (14 de febrero de 2016). Descubierto un Cristo en Úbeda del siglo XVI olvidado en la capilla del cementerio. Servicio de Noticias y Hemeroteca.
López Barrionuevo, J. Á. (s.f.). Vbeda Abandonada. Bitácora digital de divulgación, defensa e investigación del patrimonio ubetense oculto, descontextualizado y degradado.
Lorite Cruz, P. J. (2016). Estudio, hallazgo y catalogación del patrimonio religioso ubetense. Documentación histórico-artística y archivo fotográfico. Úbeda.
Torres Navarrete, G. (2005). Historia de Úbeda en sus documentos. Úbeda: Asociación Cultural Ubetense "Alfredo Cazabán".




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