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Pintura mural de la Sacristía del Hospital de Santiago, representando al Ecce Homo, foto de José Carlos Martos |
El Ecce Homo de la
Sacristía del Hospital de Santiago
Juan Ángel López
Barrionuevo.
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Sacristía del Hospital de Santiago, en el año 1991. Foto Ayuntamiento de Úbeda |
El hospital de Santiago,
edificio del siglo XVI, finalizado en 1575 a un paso del siglo XVII, tras trece
años de obras, es concebido por su artífice, Andrés de Vandelvira, más como una
auténtica micro urbanización multifuncional, –que como una edificación propiamente
renacentista– se establece una correlación estilística pictórica, de manera que
las pinturas murales de estos dos espacios responden a un planteamiento mental
y simbólico propio de su época[1]. Esta decoración pictórica
mural reúne unas premisas valorativas que escuetamente se manifiestan en que:
• Responden a un programa
netamente manierista de geometrismo y figuración y como vehículo de una cierta
simulación de magnitud espacial.
• Participan de la
decoración pictórica manierista que trata de ocultar la desnudez arquitectónica,
además de complementarla.
• Participan de un claro
sentido estilístico clasicista, miguelangelesco, italianizante y romanista.
• Dejan sentir el influjo
derivado de las obras de Julio de Aquiles (Julio Romano) y Alejandro Mayner, de
los manieristas escurialenses, así como posiblemente de otros maestros
italianos que trabajaron en tierras de Jaén.
• Por sus características
son atribuibles a Pedro Raxis y Gabriel Rosales dos figuras de la escuela
granadina y castellana que trabajaron en el retablo de la capilla del hospital
de Santiago.
• Contienen un programa rico en contenidos dogmáticos,
espirituales y afiliación mitológica cristiana, reflejo eminente del humanismo,
con tintes incluso erasmistas que recorren el mundo pagano para
interpretaciones cristianas, con un concepto humanista del astroario, planteado
tardíamente.
• Se evidencia una clara
iniciación contra reformista propia del siglo XVII.
• Se reproduce un
programa rico en contenidos iconográficos-iconológicos. Un complejo discurso
intelectual que no deja de ser didáctico. Todo un alarde decorativo mural, que
aglutina complejos valores patrimoniales de carácter histórico -artístico, que
les hace ser considerados ejemplares para la ciudad y para la provincia, correspondientes
a un momento histórico clave como es la transición del siglo XVI al XVII.
La Sacristía del Hospital
de Santiago, siguiendo los postulados del Concilio de Trento, la capilla cuenta
con una sacristía y una antesacristía para alojar los distintos objetos de la
liturgia. La antesacristía es una pequeña sala rectangular, cubierta con bóveda
esquifada, en donde se localizan las monumentales figuras de los profetas
Jonás, Jeremías, Eliseo y Daniel. Los paramentos de esta sala muestran atlantes
y cariátides fingidos, que sirven para enmarcar diversos medallones con bustos
de santos. Finalmente, su sacristía es una gran sala rectangular con cuatro
nichos para alojar las cajoneras, presidida con el escudo heráldico del Obispo
Cobos. En la parte central se disponen los Padres de la Iglesia,
representándose en los ángulos a los fundadores de diversas órdenes religiosas
(San Antonio, San Benito, Santo Domingo y San Francisco), y ubicándose las
Virtudes Teologales en los nichos. Encontramos ya algunos elementos que
anuncian el cambio de sensibilidad del Barroco, como son el Ecce Homo y Cristo
con la cruz a cuestas, así como un Niño de Pasión. En la bóveda se imitan
casetones, decorados con grutescos y la representación de los dioses
planetarios en la parte central, formando una cosmogonía.
Según el desaparecido
historiador, Joaquín Montes Bardo, nos relata lo siguiente, acerca de las
representaciones pasionales de Cristo, en este recinto: Expuesta la doctrina
por medio de sus seguidores en grado heroico, dos tondos, situados en la parte
superior de la Sacristía, muestran el modelo supremo: Cristo. Son dos
secuencias de su Pasión, un Ecce Homo y La Caída. Por primera vez se representa
un tema pasionista en una pintura mural del Renacimiento ubetense. Ello supone
un giro formidable frente a la religiosidad manifestada en El Salvador, donde
queda excluido el ciclo de la Pasión para insistir en la gloria de la
Resurrección. El proceso de esta imaginería culminará durante el Barroco. Aquí
la acompaña toda una teoría de textos ascéticos, acordes con la condición
eclesiástica de sus moradores
En cuanto a las
intervenciones que se han realizado en el edificio del Hospital de Santiago,
durante la década de 1980. Ha sido la restauración de las cubiertas de la
Sacristía, la que ha influido más negativamente en el buen estado de
conservación de las pinturas murales, de la misma[2]. Así nos lo manifiesta José
Manuel Almansa, el mal fario que tuvo este edificio por descuido de los
albañiles y técnicos de entonces, ya que, durante el verano de 1989, dejaron
descubierta esta sala, cuando estaban arreglando los tejados, y una nube se
llevó parte del techo y muchas pinturas murales de los casetones de la bóveda. Hoy se manifiestan estos
deterioros a modo de pérdidas de mortero, así como la presencia de una gran
grieta estructural, sobre todo en la zona central de la bóveda. Otras
intervenciones de menor importancia que también han influido negativamente han
sido la colocación de puntas y tornillos que agujerean la pared para la
sujeción de la instalación eléctrica. Así como la cubrición con tela de la
parte inferior de los paramentos mediante la colocación de listones de madera
clavados y atornillados, que supuestamente protegerían la decoración de estas
áreas en ambos ámbitos.
Bibliografía
Consultada:
EL HOSPITAL
DE SANTIAGO EN UBEDA: ARTE, MENTALIDAD Y CULTO (2ª ED .) JOAQUIN MONTES BARDO
Las pinturas murales del Hospital de Santiago. Fernando
Sánchez Resa
[1]
: Fundado por Diego de los Cobos, obispo de Jaén y sobrino de Francisco de los
Cobos, comenzó a construirse en 1562, concluyéndose 1575. La concepción de este
edificio responde a su carácter de obra benéfica hospitalaria, pero también a
las necesidades del promotor de creación un espacio residencial y un panteón
funerario, lo que determina una morfología que sobrepasa las necesidades
estrictamente funcionales, para convertirse en un espacio de autoafirmación del
propio fundador. Vandelvira romperá con el esquema tradicional de hospital de
planta en cruz difundido en toda España, para concebir un
hospital-palacio-panteón, cuyo referente más inmediato se encontraría en el
Hospital de Tavera en Toledo. El edificio se organiza en torno a un patio
central de tipo palaciego, al que se abre la capilla en el eje principal. A
ambos lados de éste se sitúan dos naves, y en sus extremos laterales dos patios
de planta rectangular. El conjunto queda cerrado por una gran crujía que
proyecta al exterior una fachada a modo de gran paramento flanqueado por dos
torres de planta cuadrada. En contraste con la austeridad que el edificio
manifiesta externamente, en el interior la ornamentación se concentra en los
frescos que decoran la capilla, sacristía, antesacristía y caja de escalera, y
que constituyen uno de los pocos ejemplos de pintura mural del Renacimiento
español.
[2]
el deterioro de las pinturas
del techo de la bóveda de la sacristía, debido a un descuido en el verano de
1989-90, durante las intervenciones de rehabilitación. Fueron bastantes los
casetones centrales que se perdieron en la bóveda que albergaba las figuras de
Saturno, Júpiter, Marte, Febo, Venus, Mercurio y Diana, reflejo de la visión
cosmológica del momento, decoradas con grutescos de origen romano, según la
Domus Áurea de Nerón; y cuyos dioses del Olimpo también se encuentran en el
intradós de la entrada a El Salvador, siendo un valor que Úbeda posee por
partida doble, pero que no valoramos suficientemente, pues son pocos los casos
como éste que hay en toda España (creo que cinco), incluyendo los dos nuestros.
Esta sacristía tiene un valor simbólico muy valioso…