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domingo, 22 de febrero de 2026

Articulo de Juan Ángel López Barrionuevo. En Revista La Humildad , núm. 32 Febrero 2026. Pags. 69-79.la Iglesia de San Pablo de Úbeda, Curiosidades de su Portada Flamígera en la Lista Roja de Hispania Nostra.

la Iglesia de San Pablo de Úbeda, Curiosidades de su Portada Flamígera en la Lista Roja de Hispania Nostra.


Juan Ángel López Barrionuevo.


Una vez vuelvo con mi colaboración desinteresada y literaria para la Revista Humildad que edita anualmente la Real Cofradía del Santísimo Cristo de la Humildad y Nuestra Señora de la Fe, y tras la invitación hecha por la Hermana Mayor de la misma, doña Eva María Godino Sierra, en esta ocasión continúo con mi artículo titulado: la Iglesia de San Pablo de Úbeda, Curiosidades de su Portada Flamígera en la Lista Roja de Hispania Nostra.





Curiosidad 1.- La Iglesia de San Pablo en La Lista Roja de Hispania Nostra.


La asociación española Hispania Nostra es la responsable de la creación, en 2006, de la llamada Lista Roja del Patrimonio. A su vez, existen otras dos clasificaciones que se suman a esta última mencionada: Lista Verde y Lista Negra del Patrimonio con multitud de monumentos pertenecientes al territorio español.


Lista Roja: vienen incluidos todos los elementos del patrimonio cultural español que presentan un riesgo de desaparición, destrucción o alteración de sus valores. A través de la delimitación de estos peligros, se pretende darlos a conocer y perseguir su consolidación o restauración. Formada por un total de más 1158 bienes. Contando en la actualidad, nuestra ciudad cuenta con 10 bienes incluídos.


Entidades como la UNESCO o Hispania Nostra se encargan de la evaluación continua del estado de conservación de los bienes culturales para dotarlos de una clasificación que permita, no sólo su difusión, sino también la propuesta inmediata de posibles soluciones con el fin de proteger nuestro patrimonio y, con él, una parte fundamental de lo que somos.

¿El objetivo? Reducir la clasificación a un único color: el verde.


Las cofradías de Semana Santa, con sus imágenes, patrimonio religioso y, en algunos casos, sus edificios históricos, pueden ser incluidas en la Lista Roja si se encuentran en riesgo. Hispania Nostra se centra en la conservación de nuestro patrimonio, incluyendo la sensibilización sobre la importancia de preservarlo.


La Iglesia de San Pablo de Úbeda, en la Lista Roja de 'Hispania Nostra'.


Desde Marzo del año 2025; La portada gótica y fuente renacentista de la Iglesia de San Pablo de Úbeda1 Ha entrado a formar parte de la Lista Roja del Patrimonio, según detalla la asociación Hispania Nostra, que revisa los equipamientos históricos y culturales más relevantes del país. La iglesia está declarada Bien de Interés Cultural y Monumento Nacional desde mayo de 1926.


"Todo el conjunto de la fuente se muestra desgastado por los recalos de agua, la descalcificación y por el consiguiente desmoronamiento de la piedra", asevera la asociación. "En la portada gótica se aprecia una rotura en el parteluz, otra en el pináculo izquierdo, además de descalcificación y desmoronamiento de la piedra en varios puntos", añade.

Se trata de una iglesia medieval levantada intramuros, cuya construcción data del siglo XIII. Tal y como describe 'Hispania Notra', tuvo "una significativa importancia social y política" tanto por las capillas destinadas para el enterramiento de los nobles como por ser el punto de reunión del concejo en la capilla de los Encajes2.



Curiosidad 2.- La Iglesia de San Pablo es Declarada Monumento Nacional, junto a las ubetenses iglesias de Santa María de los Reales Alcázares y San Nicolás de Bari.





Antiguo Paso e Imagen del Santísimo Cristo de la Humildad. En 1926, semanas antes de ser la iglesia de San Pablo Monumento Nacional. Fuente Archivo Gabriel Delgado Juan.



Un monumento nacional es el elemento, la construcción o el lugar que representa un gran valor histórico, patrimonial o arquitectónico para un país o una comunidad, y que es protegido por leyes de ese país o comunidad. España tiene un amplio catálogo de monumentos patrimoniales. Muchos de ellos tienen un “marchamo” que los distingue de los demás, como puede ser Bien de Interés Cultural, por poner un ejemplo o como Bien Patrimonio de la Humanidad, de los que en territorio nacional hay una amplia variedad. Pero dentro de esta categoría está el de Monumento Nacional una figura que sirve para reconocer un determinado tipo de realización arquitectónica, de ingeniería o escultural que por su interés goza de la pertinente protección jurídica. Actualmente, el registro General de Bienes de Interés Cultural de España incluye más de 13.000 monumentos, pero ¿cuál fue el primero que fue declarado en España como Monumento Nacional? Pues hay que viajar hasta el año 1844, concretamente el 28 de agosto cuando se produjo este hito histórico, durante el reinado de Isabel II. Y un honor que fue concedido a la Catedral de León, debido a su perfecto trazado, su conjunto de vidrieras y por ser unos de los grandes ejemplos del estilo gótico, no sólo en España sino en toda Europa.


En Úbeda, tanto el Hospital de Santiago declarado Monumento Nacional en 1917, como las iglesias de Santa María, San Pablo y San Nicolás declarados en 1926, pertenecen a los monumentos histórico-artísticos de España declarados antes del decreto de 3 de junio de 1931. Ese decreto —aprobado por el Gobierno provisional de la República, antes de celebrarse las elecciones constituyentes, y publicado en la Gaceta de Madrid, n.° 155, de 4 de junio de 1931— fue, hasta dicho momento, la principal actuación para proteger el patrimonio histórico-artístico del país y declaró 789 «monumentos histórico-artísticos pertenecientes al Tesoro Nacional de España», principalmente inmuebles valiosos —en su mayoría religiosos (catedrales, iglesias y colegiatas, ermitas y capillas, conventos y monasterios), militares (castillos y murallas) y civiles (palacios, casas consistoriales y colegios)—, pero también yacimientos y ruinas, algunas cuevas y varios elementos megalíticos. Hasta ese momento, la declaración de monumentos nacionales había sido tomada de forma aislada, sin una orientación clara sobre el tipo de inmuebles, la época y la importancia artística de los mismos. Muchos de ellos fueron proclamados para adoptar medidas de salvaguarda en edificios cuyo deterioro era evidente. Por ejemplo, la Real Orden de 13 de diciembre de 1912 declaró Monumento nacional las «Antigüedades Emeritenses» —«comprendiendo en tal declaración lo mismo los monumentos (el teatro, los puentes, etc.) ya de la pertenencia del Estado, que los pertenecientes al municipio y los de propiedad particular», que luego fueron 2 8 de Mayo de 1926 detalladas hasta un total de 19 elementos— y la Real Orden de 25 de abril de 1924 declaró como «monumentos arquitectónico-artísticos» 29 cuevas y abrigos con pinturas o grabados rupestres «como medio de preservarlas de su destrucción y atender a su conservación y custodia». El próximo 8 de mayo del año 2026, se cumplirán cien años de la declaración de las Iglesias de Santa María de los Reales Alcázares, de San Pablo y de San Nicolás, joyas del gótico y renacimiento andaluz3.




Curiosidad 3.- Arte gótico Isabelino de la portada Sur de la Iglesia de San Pablo.


Las exclusivas del gótico isabelino se basan fundamentalmente en la parte escultórica o de decoración arquitectónica. Las estructuras no se modifican, básicamente las normas constructivas hasta aquí ejercidas. Es lo decorativo que adquiere una suprema valoración en las edificaciones sujetas al canon isabelino.


Puede decirse que el fondo organizado del estilo es completamente gótico conforme a las peculiaridades que presenta en su perfeccionamiento. Sin embargo, las fundaciones personales de los Reyes Católicos, coinciden en unos caracteres arquitectónicos que si bien no revisten en categoría de norma sistemática, aparecen en constantes y diversas obras.


En cuanto a los elementos decorativos que entran en su composición proceden principalmente del arte mudéjar o morisco y del gótico francés, germánico y flamenco, cuyas influencias en este arte fueron constantes durante todo el período.


Otro elemento ornamental que los artistas que promovieron este estilo captaron ávidamente, fue el que les proporcionaba el contacto con los países tropicales recientemente descubiertos, cuyas manifestaciones artísticas del todo desconocidas de los europeos, les ofrecían esa aportación exótica de estilizaciones vegetales y de figuras salvajes, grata al sentido renovador y en cierta manera sensacionalista de la época.


Más tarde, el avance de las corrientes renacentistas con el retorno al arte de la antigüedad clásica, alcanza también al Isabelino, y entre sus elementos decorativos aparecen las formas “platerescas” con que comienza el Renacimiento en España.


El origen de la formación del Isabelino, se halla en el personal influjo, inspiración u orientación que los Reyes Católicos ejercen en las abundantes construcciones que se realizan durante su reinado, reflejando la unidad política recién lograda y el triunfo alcanzado sobre los infieles.


Lo mudéjar trasciende en la característica de repetición rítmica de un mismo tema. El arte cristiano y el musulmán se fusionan en este estilo por completo y por última vez en la historia del arte.


El blasón, se convierte en uno de los temas decorativos usados con mayor profusión. Las fachadas, los lienzos de la pared, se llenan de una prolija ornamentación a veces de un efecto exaltado, dándoles el aspecto de enormes retablos.


Es multiforme por la confluencia de artistas de poderosa personalidad que a él le aportan su peculiar manera de interpretarlo, variando, no su caudal de formas, pero sí el espíritu con que se aplican.


Ello se explica que, en contraste con la frondosidad ornamental de ésta fase suntuosa del Isabelino, existe otra modalidad extremada y austera en sencillez usada con más preferencia en edificios de carácter civil en la meseta leonesa- castellana. Reaparece en ellas el arco de medio punto del gótico arcaico y en su ornamentación se observa una sobria aplicación de los temas típicos isabelinos.


Debe apreciarse que el estilo Isabelino se aglutina en la creación de portadas para las fachadas de palacios, iglesias y capillas funerarias, donde se configuran los nuevos elementos que van a caracterizarlo, motivos procedentes de los gustos personales de la Reina que son constantes en esta modalidad. La portada, tiene por un lado un poder comunicativo y significativo, en el sentido de que muestra a través de sus emblemas, heráldico, epigráfico y simbólico, la referencia a los monarcas y representa de esta manera su poderío. La portada significa el poder de la monarquía como de la aristocracia.


El grado de importancia, de la portada en el Gótico Isabelino, es que es allí donde va a desenvolverse una singularidad estilística, más significativa que productiva, donde además de ello se configura una tradición artística propia.


Son las viejas ciudades de los reinos de Castilla y León cuna del Isabelino. En ellas la obra de los reyes, de los magnates y de los cabildos es abundante. Los arquitectos inspiradores del estilo viven en Toledo, Burgos, Ávila, Salamanca, centros principales de sus trabajos. No será hasta pleno desarrollo del estilo que los arquitectos del norte de la península aparecerán y con ellos las primeras formas platerescas.


El arte gótico importado por los reconquistas en tierras andaluzas se halló frente al mahometano de profundo arraigo y latente vitalidad. Las formas puristas no aparecen sino en obras ejecutadas bajo el influyo de los Reyes o por el impulso de nobles y prelados.


El influjo de la catedral de Sevilla va a cambiar el escaso panorama gótico de los siglos XIII y XIV y va a servir de modelo para iglesias como Santa María de Carmona y los templos de Jerez de la Frontera, Utrera y Arcos de la Frontera.


El tardío gótico isabelino se encuentra en las puertas de algunos templos y palacios andaluces algunas de sus mejores obras como las de Jerez, Marchena, Gazules, Puerto de Santa María, Ronda y en el Palacio de Jabalquinto de Baeza.


No es hasta el siglo XVI que vuelve a brillar la iglesia de San Pablo de Úbeda en todo su esplendor. Y lo hace bajo el auspicio del obispo constructor por excelencia Alonso Suárez de la Fuente del Sauce, 4. Más de un escudo suyo luce en la fachada del monumento.


A pesar de andar ya triunfando el arte renacentista por estos lares, el prelado siente más inclinación por el gótico, y es este estilo el que destaca en todas las obras que patrocina. Esto explica el monumental arco abocinado de la fachada principal de San Pablo, construida en los primeros años del siglo XVI. Así como la escena de la coronación de la Virgen por el Padre Eterno en su tímpano, una iconografía muy popular en el gótico, que además conserva restos de haber estado bellamente policromada5.


Curiosidad 4.- Restauración de la Iglesia de San Pablo, en la década de 1950.





Fotografía realizada a mediados de los años cuarenta y en ella vemos la reja de estilo renacentista que desde el año 1873 se instaló en la portada principal de San Pablo.

Esta reja venía procedente del Altar Mayor del suprimido convento de las Madres Dominicas de las Cadenas, que se asentaban donde hoy se encuentra el Ayuntamiento actual.

Esta reja fue retirada en 1959 tras la profunda restauración que sufrió este templo por la Dirección General de Bellas Artes.

Actualmente se encuentra en una parroquia de Andújar. Fuente Archivo Gabriel Delgado Juan


Acerca de la restauración, por datos facilitados por el historiador ubetense Jose Manuel Almansa Moreno, en su libro: Reconstrucción y restauración monumental en la provincia de Jaén durante el Franquismo6. ( páginas 253-257), lo siguiente: “… Arrasado su patrimonio mueble durante la contienda bélica, en la primera memoria redactada por el arquitecto (sin fecha) se nos indica que se habían realizado una serie de obras urgentes en el templo consistentes en la reconstrucción de la cubierta de la torre (pues había sido destruida para establecer un puesto de ametralladoras antiaéreas). De este modo se construiría una nueva armadura de la cubierta, se repararía la veleta y se colocaría un nuevo remate de piedra idéntico al existente anteriormente, con un nuevo tejado de teja árabe corriente en los faldones y vidriada en color blanco y verde en las limas. Tras esta actuación se lleva a cabo la reparación del resto de las cubiertas, las cuales se encontraban deformadas por la descomposición de las maderas.. Sin embargo, las obras se habrían suspendido por la falta de recursos económicos, razón por la cual el arquitecto solicitaría una ayuda económica urgente de 10.000 pesetas, que serían concedidas en octubre de 1941 por el Ministerio de Educación a propuesta del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional

El siguiente proyecto de Prieto-Moreno es de 1955 y en él se nos informa que parte de la cubierta del templo se había hundido dos años antes, razón por la cual se había suspendido el culto. Por ello se plantea reconstruir parte de la cubierta dañada para reabrir el templo y evitar que se agraven los daños en el edificio, dejando la reparación global de las cubiertas para más adelante (cuando los medios económicos lo permitieran). En la reconstrucción de la armadura se utilizarían las maderas antiguas, engatillados las tirantes aprovechables con pletinas de hierro con el fin de buscar el mayor ahorro posible. Tras el arreglo de la armadura se procedería a la restauración de la bóveda de yeso. En 1958 ya se habían reparado las cubiertas. Con el fin de fijar el monumento en condiciones idóneas para ser visitado y rehabilitar el culto, en este momento se plantea mejorar el pavimento del crucero puesto que éste se encontraba muy deteriorado por la realización de las obras (si bien ya se encontraba en mal estado con anterioridad). Para ello se opta por el sistema de losas de piedra arenisca de la localidad, ya empleado en la pavimentación del presbiterio y frecuente en otros templos de la ciudad. Al año siguiente se continuaría con el solado de la parte central del templo, procediendo a la definitiva reapertura del templo en el mes de noviembre de 1959, tras ocho años de obras (tal y como indica una cartela localizada al interior).

La última actuación que lleva a cabo el arquitecto sería la reapertura de la portada de los pies del templo, la conocida como Puerta de los Carpinteros, cegada en 1806 para instalar en este lugar el coro bajo. Con ella se pretendía recuperar uno de los elementos más antiguos del templo, consiguiendo igualmente mejorar la eficacia funcional del templo al facilitar el acceso a los tronos de las cofradías de Semana Santa.

De este modo se reconstruirán los elementos perdidos de la portada (como serían los frisos laterales de las jambas, conformados por columnas con arcos trilobulados en altorrelieve) que se reintegran volumétricamente a modo de sólido capaz, diferenciándose las partes originales de las nue vas. Tras esto se colocaría una portada de madera decorada con clavos, bisagras y llamadores de hierro forjado, similares a los existentes en la portada principal. De forma paralela también se incluye en el presupuesto la colocación de vidrieras en los tres ventanales de la fachada sur puesto que tenían un maderaje tosco y semidestruido, lo cual restó brillantez a la fachada principal. Además de estas ventanas existe una cuarta que se encontraba tapiada y que se propone abrir, si bien finalmente no se lleva a cabo. Sí se intervendría en el rosetón gótico del crucero sobre el arco toral a base de carpintería metálica y vidrio prensado tipo “catedral”


Según palabras del historiador Ginés Torres Navarrete, nos relata lo siguiente:…en la sesión permanente del Ayuntamiento 25 de septiembre 1940, dan cuenta de la solicitud de ayuda del párroco para reparar los tejados. Acuerdan dirigirse a la Dirección General de Regiones Devastadas pidiendo colaboración ante la falta de fondos municipales…


También por falta de obras San Pablo hubo de cerrar sus puertas en 1951. Se inicia una restauración en profundidad abriéndose de nuevo al culto el 23 de noviembre de 1959, siendo párroco accidental Fray Manuel María de San José, Carmelita de la Residencia de Úbeda… Durante estas obras la parroquia se trasladó a la Iglesia de San Miguel de los P.P. Carmelitas.


En esta intervención, entre otros elementos, se perdió una hermosa reja del siglo XVI que cerraba la puerta principal de la Iglesia, como ya indiqué anteriormente y dos retablos de estilo neoclásico.


El primero de estos retablos, se situaba, al lado izquierdo, del altar mayor, era conocido como altar de San José, la escultura del santo databa de 1703, por los laterales del mismo retablo se pasaba a la antigua sacristía. En las obras efectuadas entre 1951-1959, tras desaparecer este retablo, se adosa en este lugar una portada gótica, procedente de las capillas del antiguo coro de la Basílica Menor de Santa María de los Reales Alcázares.


Y por último en el lado derecho de la capilla mayor se situaba el otro retablo de estilo neoclásico, en la capilla de las Dolores. Esta capilla fue fundada en 1444 por el comendador Alonso de Mercado en 1821 fue transformada en el antiguo Archivo Parroquial y hoy es la actual sacristía7.





Para finalizar, os traigo la siguiente fotografía, archivo gentileza de Pedro Mariano Herrador, de la bendición en San Pablo, de la anterior imagen del Cristo de la Humildad, obra de Juan Cristóbal. La misma fue bendecida el 23 de abril de 1950. Meses después la iglesia es cerrada al culto, por obras. En la misma instantánea, podemos comprobar que a espaldas de la imagen del Ecce Homo, uno de los retablos del siglo XVIII, de estilo neoclásico, desapareció posteriormente como ya he indicado anteriormente.


















1 La iglesia de San Pablo es un templo medieval del siglo XIII, levantado dentro de los muros de la ciudad de Úbeda en la provincia de Jaén. Se encuentra situada en la antiquísima Plaza del Mercado llamada Plaza Primero de Mayo. En esta Plaza hasta el siglo XV se reunía en ella el Concejo de la ciudad y los nobles.

Construida sobre una mezquita, la iglesia fue destruida durante las luchas de sucesión del reino de Castilla. Así, su construcción actual es posterior a 1368. Fernando III le devolvió el culto cristiano, así como a todas las que consideró necesario.

Arquitectónicamente tiene varias fases constructivas con el deseo de hacerla más grandiosa o por necesidad. Unas afectan a las partes más importantes de la Iglesia y otras a las menos importantes. Es en la cabecera del templo donde mejor se pueden distinguir las distintas fases.

La primera de las construcciones, se hizo justo después de la conquista. El templo es de planta basilical con tres naves, tres ábsides con presbiterio y una puerta a los pies. Las naves tienen cubierta de madera. Se conserva en el exterior, la portada de poniente y algunos canecillos reutilizados en la cabecera.

La segunda construcción en 1368 fue para subsanar desperfectos, bastantes profundos, motivados por las luchas entre Pedro I, legítimo soberano de Castilla y su hermano bastardo Enrique de Trastámara al que Úbeda apoyaba. Fue incendiado posteriormente como casi todos los de la ciudad. Se forma un crucero y se modifica el ábside central, en 1380, suprimiendo los laterales. Es de estilo gótico, pero en él se advierten elementos reutilizados de la primera construcción.

Más tarde, entre los siglos XV y XVI se construyeron varias capillas funerarias en el muro norte con una nueva puerta de acceso a la Iglesia. Son edificadas las del lado Sur abriendo una portada grande que da acceso a la plaza del Mercado entre 1520 y 1522 llamada la de los Carpinteros que fue tapiada en 1806 para colocar el coro y se construye la torre encima del ábside lateral izquierdo. En la actualidad por esa puerta se puede acceder al templo. En su tímpano el Padre Eterno corona a María sujeta por cuatro ángeles, en el parteluz bajo el dosel está la imagen de San Pablo, que es el titular de la Iglesia.

Durante el siglo XVII se cambian los pies del lado del mediodía, construyéndose la sacristía y la cubierta de la cabecera, por encima del nivel de la nave, se accede a ella por una escalera de tres gradas. En el siglo XVIII se reparan tejados, se igualan las naves central e izquierda y se sustituyen las cubiertas de madera por las bóvedas barrocas que hay en la actualidad. Ya durante el siglo XX, en los años 60 es restaurada por la Dirección General de Bellas Artes.

Es un bonito edificio de estilo gótico, aunque con añadidos posteriores. La portada principal, de 1511 que se encuentra situada en la nave lateral, es de estilo gótico flamígero.

En el exterior, en la zona del ábside se construyó en el año 1591 una fuente pública con el escudo de la Villa junto a otros dos, del Alcalde Mayor y la casa de Austria, gracias a Juan de Gaviria, corregidor de la Villa.

En el año 1926 la iglesia es declarada Monumento Histórico Artístico, por lo tanto catalogada como Bien de Interés Cultural.


3 Fuente; Monumentos españoles: catálogo de los declarados histórico-artísticos 1844-1953. Tomo IV. . Materia Catálogos, Monumentos; Idioma Castellano; Unidad Proponente Instituto del Patrimonio Histórico Español EAN 9788474834031; ISBN 978-84-7483-403-1; Páginas 570 Fecha publicación 01-01-1987


4 Alonso Suárez de la Fuente del Sauce, «obispo edificador» de Jaén

Al obispo Alonso Suárez de la Fuente del Sauce, figura controvertida por su papel en la Inquisición, se le conoce en Jaén como "el obispo edificador" debido a las numerosas obras arquitectónicas que mandó construir en la provincia, entre ellas, la catedral de Jaén.


Alonso Suárez de la Fuente del Sauce nació en la provincia de Ávila, en el año 1450, mientras en Castilla reinaba Juan II, de la dinastía Trastámara, y recibió una destacada formación intelectual.


Alonso Suárez de la Fuente del Sauce nació a mediados del siglo xv, en el corazón de la Moraña abulense, prácticamente en el triángulo formado por Fontiveros, Madrigal y Arévalo, en Fuente el Sauz.

Los historiadores no han podido precisar hasta ahora la fecha de su nacimiento. Sus padres fueron Pedro Sanz Suárez y Catalina Suárez, “ambos de rancia nobleza”.


Según las leyes vigentes de hoy, su nombre y apellidos serían Alonso Sanz Suárez, pero entonces no era así. También era frecuente ponerse como apellido el nombre del pueblo donde se nacía. Esto es lo que hizo Alonso Suárez quien eligió para primer apellido “Suárez” y para segundo “de la Fuente del Sauce”. Esta decisión fue motivada en buena parte por el aprecio que él tenía de su pueblo. Señal también de esta estima fue que, “al ser nombrado obispo de Mondoñedo (20 de marzo de 1493), tomó como motivo heráldico de su escudo de armas un fuente, y en el centro de ella un sauce llorón, cuyas ramas se inclinan nostálgicamente hacia la tierra, con un deje de tristeza y pesadumbre”.


Poco más se sabe de él antes de ser nombrado obispo de Mondoñedo en 1493. Desde aquí, en 1496, fue trasladado al obispado de Lugo. Tres años después, fue electo para la diócesis de Málaga, restaurada poco antes, pero no llegó a tomar posesión por haber sido promovido a ella el obispo de Jaén, Diego Deza. Fue entonces cuando don Alonso pasó a la diócesis de Jaén, para la que fue presentado el 7 de febrero de 1500. Siendo obispo de Mondoñedo aún, la gran reina Isabel la Católica le nombró inquisidor General, uno de los cuatro existentes. Estando ya en Jaén, fue nombrado presidente del Consejo del Reino por Felipe el Hermoso, esposo de Juana la Loca, hasta que se encargó de la Regencia de Castilla, por muerte de don Felipe, el Rey Fernando el Católico. También fue comisario general de la Santa Cruzada.

El lugar donde quedó más marcada la huella de su gran personalidad es Jaén, diócesis que gobernó durante veinte años. Son tres las dimensiones más significativas de ella: sus edificaciones, su estilo pastoral, recogido y expresado en las Constituciones Sinodales, y su vida ejemplar.


Por lo que se refiere a las edificaciones, dice Montijano: “Vemos el escudo del obispo en los numerosos edificios que él construyó o se construyeron en su tiempo, alentados y patrocinados por Don Alonso.

Ejemplos de ellos: el puente sobre el Guadalquivir, llamado Puente del Obispo, la iglesia de San Andrés de Baeza, la de San Pablo de Úbeda, la de Sabiote, la portada gótica de San Ildefonso de Jaén, etc.”.

Y añade: “Entre las muchas edificaciones de Don Alonso de Suárez, que también lo han hecho merecedor del mote de Don Alonso ‘el edificador’, merece especial mención la construcción del puente que lleva su nombre, entre las ciudades Jaén y Baeza [...]”. En la entrada del puente, en dirección Jaén-Baeza, hay una inscripción, en caracteres góticos, que dice: “Esta puente se le llama del Obispo. Hízola toda a su costa Don Alonso de la Fuente el Sauce, obispo que fue de Mondoñedo y después de Lugo y el año 1500 de Jaén. Y dejó el paso libre de ella. Y es libre a todos, sin pagar tributo alguno. Comenzada el año mil y quinientos y cinco, y acabada año de mil y quinientos diez y ocho. Y concede a los que por ella pasaran y rezaren un Ave-María, cuarenta días de Perdón”.


En 1511 convocó el Sínodo Diocesano. Este Sínodo de Alonso Suárez es, ciertamente, un modelo de vigilancia pastoral, de sabiduría y de prudencia en el gobierno de la Diócesis. En sus Constituciones, se ve plasmada la reciedumbre de don Alonso, la severidad prudente de su gobierno pastoral, en una época difícil, por haber terminado ya la Reconquista, y con ella la situación anómala de muchos pueblos de nuestra diócesis, fronterizos con el reino nazarita, había que restablecer la disciplina eclesiástica en clérigos y seglares, secundando la obra admirable de reforma, iniciada y desarrollada bajo los auspicios de la reina Isabel, por el gran Cardenal Cisneros.

Después de una vida fecunda en virtudes y obras de apostolado, falleció el obispo jiennense el 5 de noviembre de 1520. A este obispo se lo conoce también por el insólito mote de “el obispo insepulto”. La razón es un pleito entre los herederos del obispo y el Cabildo Catedralicio de Jaén acerca del “derecho de patronato” sobre la capilla mayor de la catedral, pero finalmente el cuerpo momificado de don Alonso recibió cristiana sepultura en la Capilla del Santo Rostro de la Catedral de Jaén el día 13 de mayo del año 2000.

Mandó construir una grandiosa capilla al lado sur de la iglesia parroquial de pueblo natal, Fuente el Sauz. En la parte alta de ella hay la siguiente inscripción: “Esta capilla mandó hacer el Ilmo. Dn. Alonso Suárez obispo de Jaén, Presidente del Consejo, Inquisidor Mayor, hizo merced de ella al magnífico Caballero Dn. Alonso Suárez su sobrino, y a Dña. Catalina, su mujer, y a los que de ellos sucedieron. Acabóse año 1595, se reedificó año 1780”. A pesar de la fecha de terminación de la capilla que se consigna, parece que lo más importante de ella debió de hacerse antes de morir don Alonso.


5 https://vbedarecatada.blogspot.com/2010/11/ubeda-un-buen-ejemplo-de-arte-isabelino.html







miércoles, 24 de julio de 2024

El Retablo desaparecido, de la Capilla del Camarero Francisco de Vago de la Iglesia de San Pablo de Úbeda







San Pablo de Úbeda, es una Iglesia dotada de gran significación histórica, pues hasta el siglo XV fue el lugar en el que se reunía el Concejo y en el que se custodiaban las certificaciones de linaje de la nobleza de la ciudad. A la fundación original, del siglo XIII, se deben la organización del trazado de su planta, de tipo basilical con tres naves y cabecera poligonal, y la portada tardorrománica de Los Carpinteros. Tras ser arrasada en el siglo XIV, su alzado general se reconstruye durante el XV y el XVI en estilo gótico. 

En el XVI se le incorporan, también, la portada principal, la torre plateresca y una serie de elementos vinculados al carácter celebrativo del espacio urbano en que se encuentra: una galería corrida en la fachada, desde la que se podían contemplar los acontecimientos públicos desarrollados en la plaza, y la fuente monumental adosada al exterior del ábside, como exponente conmemorativo en pleno centro mercantil de la ciudad renacentista, de las obras públicas promovidas por el Concejo. En el interior se conservan excelentes muestras de rejería renacentista, destacando la de la Capilla del Camarero Vago; también llamada de Las Calaveras por su remate en la parte alta. Es una de las capillas más impresionantes de San Pablo, fundada en la primera mitad del siglo XVI por Don Francisco Vago camarero y servidor del Obispo Don Alonso Suárez de la Fuente del Sauce del que hemos hablado en varias ocasiones. Es plenamente plateresca y hoy tan sólo voy a poner unas imágenes que pueden dar una idea de su belleza. Añadir, por último, que la reja, de muy buena factura, es de Juan Álvarez de Molina decorada con la heráldica del fundador que nos viene a indicar hasta qué punto este hombre era seguidor y admiraba a su obispo.




El desaparecido retablo de la Capilla del Camarero Vago de la Iglesia de San Pablo

Vamos a adentrarnos en la capilla que tenía elementos importantes y que se perdieron en su tiempo como el retablo, se trataba de un retablo plateresco, desaparecido en 1936, y realizado en 1538 -a juicio de Camón Aznar- por artistas italianos. No obstante, desconocemos la identidad de sus artífices ya que no ha sido posible hallar el contrato en que dejaron estipuladas las condiciones respecto al material traza, iconografía precios y el plazo de entrega. 

La composición, trazas y medidas de las maderas, debieron correr a cargo de un maestro ensamblador o de un <arquitecto> denominación que también solía aplicarse al primero. Las trazas no son monumentales, pues se adaptan a las reducidas dimensiones de la capilla. El escaso realce y la poca claridad de sus líneas arquitectónicas configuran el marcado horizontalismo de sus cuerpos. De esta forma, nos encontramos ante un típico retablo plateresco, fragmentado en un tradicional sistema de casillero, y compuesto de un pequeño banco, cinco calles y dos cuerpos.  

El esquema general tiene forma de rectángulo vertical, y la planitud del fondo del retablo resulta compensada mediante el resalte de sus extremos a modo de entablamento, sostenidos por dos grandes columnas abalaustradas que abarcan ambos cuerpos. Este recurso, además de conferirle un sentido de profundidad, logra unificar todo el conjunto. Finalmente, el remate del retablo, estaba formado a modo de tímpano semicircular.

José Manuel Almansa, acerca de este retablo de la Capilla del Camarero Vago, lo atribuye a Juan de Reolid, quien lo ejecutaría hacia 1545, y nos lo describe de esta manera, … el retablo estaba constituido por dos cuerpos horizontales y coronado con un ático semicircular. Esos cuerpos estarían subdivididos en cinco calles enmarcadas por columnas abalaustradas, ubicándose dos nichos en los cuerpos laterales.


La calle central del primer cuerpo, ubicada sobre un friso de grutescos, mostraba un relieve del Santo Entierro de Cristo, acompañado por dos sibilas de bulto redondo ubicadas en hornacinas. A la izquierda se ubica una imagen de la Caridad, representada con su iconografía clásica, y a la derecha habría de ubicarse la imagen de la Justicia, siguiendo el esquema de la portada principal de la capilla. En la calle central del segundo cuerpo aparece una tabla que representa a la Virgen con el Niño, y a la izquierda, tras otra tabla de difícil identificación, aparece un Thanatos cobijado en una hornacina, es decir, un niño sosteniendo una calavera, que debió acompañarse en el lado de la derecha por un Eros. Se remataba el retablo con un semitondo en donde se representaba a San Ildefonso, al cual le estaba consagrada la capilla…


Como curiosidad, el relieve del santo entierro de Cristo, es el único trozo superviviente de este retablo, y que curiosamente se halla en la sacristía del baezano templo de San Pablo (Arsenio Moreno, que estudió el retablo en profundidad en su libro Úbeda renacentista, demostró hace unos años la presencia de este relieve en la sacristía de la iglesia de San Pablo de Baeza, en donde fue trasladado tras la Guerra Civil como consecuencia de una confusión a la hora de devolver la obra a su lugar de origen una vez finalizada la contienda. 3 En donde fue trasladado tras la guerra civil, como causa de una confusión a la hora de devolver la obra a su lugar de origen una vez finalizada dicha contienda).

Acerca de este relieve del Santo Entierro, del que anteriormente hemos hablado, único resto existente del retablo de la Capilla del Camarero Vago, fue expuesto en el año 2000, en una importante exposición realizada en la metropolitana catedral del Santo Reino, se ubicó en un principio sobre el dintel de la puerta que da acceso a la sacristía del citado templo baezano


Lástima que tras terminar la citada exposición, ningún ubetense reclamase la devolución de este relieve al patrimonio escultórico de Úbeda. Pero, en fin, es otra historia… -




 


Es falso que todas las obras del patrimonio ubetense desaparecieran en esa gran hoguera realizada en la tarde del 26 de julio de 1936. Muchas piezas se conservaban en su ubicación original hasta fechas avanzadas de la contienda; de hecho, en 1938 tenemos el informe particular realizado por Miguel Campos Ruiz en donde habla de un gran número de obras y del estado de conservación de nuestros templos (haciendo especial hincapié en los bienes de la Capilla del Salvador). Sin embargo, parece que a partir de este momento se incrementa la rapiña y el interés de ansiosos coleccionistas por poseer pinturas y esculturas de especial valor artístico. Agustín Palacios Martínez, nos dice los siguiente: … Al principio de la guerra se trató de hacer un museo en el Palacio del Marqués de la Rambla para que se depositase el material y enviarlo a Madrid; pero lo asaltan. Mientras, Miguel Campos Ruiz y otras fuerzas vivas quieren fundar un museo en San Nicolás, pero no le pueden quitar a los esparteros esta iglesia y, por ello, lo esconden a las espaldas del El Salvador, con unos estadillos que aparecerán cuando acabe la guerra, faltando alguno…

Para el franquismo, la República era la enemiga del patrimonio cultural y de la religión, estaba controlada por los "rojos" y en su territorio dominaba la barbarie, el caos, la iconoclasia y el robo de los bienes patrimoniales. Sin embargo, esta acusación, que mantendría con insistencia machacona durante toda su existencia, escondió durante décadas la labor de salvaguarda republicana de las obras de arte y su destino en la inmediata posguerra. 

Una investigación sobre las devoluciones del patrimonio artístico español durante la posguerra saca a la luz la diáspora de las obras que se dio por parte del régimen franquista. Miles de ellas entregadas en depósito a diferentes instituciones, la falta de un inventario estatal hace imposible su localización actual.

 


Fotografía de 1940 de los agentes franquistas del Sdpan en el depósito de Castellón, en la iglesia de la Casa de la Beneficencia, donde ase localiza la «Virgen de Cabanes», hoy en manos de una empresa


¿Qué hizo el franquismo con los miles de obras custodiadas o evacuadas por la República durante la guerra? Esa es la pregunta que ha resuelto Arturo Colorado Castellary en su libro:  Arte, botín de guerra. Expolio y diáspora en la posguerra franquista de Arturo Colorado (aborda, tras largos años de investigación, la controvertida cuestión de qué ocurrió con las obras de arte salvadas, evacuadas o depositadas en lugares seguros por la República durante la Guerra Civil (1936-1939) y cuál fue su destino en la inmediata posguerra franquista (1939-1945).

En este minucioso estudio da buena cuenta de cómo la devolución del patrimonio artístico español realizada por el régimen terminó con la desviación de multitud de obras que jamás fueron devueltas a sus dueños legítimos. Entre los agraciados, diferentes organismos (civiles y políticos, militares, culturales y centros educativos), pero también la Iglesia, con un patente trato preferente, y algunos particulares que no dejaron pasar la oportunidad de beneficiarse del momento.

 

 


Miliciano Republicano Monta guardia ante el altar de la Virgen de la Paloma en Madrid (Foto Vidal).  

La Iglesia española, la gran beneficiada durante la posguerra. Según el estudio, 3.761 piezas artísticas fueron entregadas en depósito a 35 museos, 2.330 a organismos, y 2.040 a la Iglesia. Esta última institución, erigida como baluarte moral del régimen franquista, tuvo un trato preferente en cuanto a las devoluciones. El propio Colorado lo define como una compensación a la Iglesia por las múltiples pérdidas ocasionadas durante la Guerra Civil por la "barbarie roja", cuya "propaganda franquista en este sentido ha dejado una huella tan profunda en la mentalidad española que, en principio, a muchos podría parecerles justificado este trato preferente por parte del Sdpan. 

Por otra parte, la Iglesia también obtuvo un regalo de los nazis, que quisieron compensar los daños que habían sufrido durante la guerra. "Les entregaron un conjunto importante de piezas procedentes de Polonia, fundamentalmente orfebrería religiosa. Fue otra manera más de materializar la colaboración entre el nazismo y el franquismo", explica Colorado.

En resumen, ante el peligro que las acciones bélicas suponían para la conservación del conjunto patrimonial español, el Gobierno de la República, a través de la Dirección General de Bellas Artes, creó el 23 de julio de 1936 la Junta del Tesoro Artístico que desde el 2 de agosto comenzó a llamarse Junta de Incautación y Protección del Tesoro Artístico, cuya transformación progresiva derivó en un sistema de juntas destinado a ocuparse de la protección del patrimonio en las zonas bajo su control. Sin embargo, y sobre todo en cuanto a bienes de la Iglesia se refiere, el daño era ya irreparable en la mayor parte del territorio peninsular puesto que la primera semana de la guerra supuso la total destrucción de numerosísimos templos con sus correspondientes archivos y colecciones de pintura, escultura, orfebrería y otros elementos patrimoniales.

En última instancia, se puede considerar que las entregas de las obras de arte por parte del franquismo fueron el botín de guerra del que se adueñó tras su victoria. En muchos sentidos, este expolio franquista tiene paralelismos indudables con el realizado por los nazis en los mismos años. Es el arte como botín de guerra.

 Por Agustín Palacios Martínez, sabemos que Úbeda durante este período no tuvo frentes de guerra, puesto que ambos se encontraban en Alcalá la Real y en la provincia de Córdoba, respectivamente. Por lo que tratará de contarnos cómo fue la vida “normal”, sin un frente de guerra… Comienza el 18 de julio de 1936 con calor y miedo. La gente se echa a la calle para defender la República (especialmente, muchas personas del campo) y para que Úbeda se quede en manos republicanas, empezando a coger resistencia en la ciudad, aunque el secretario Barrios y un montón de gente del Frente Popular se viera desbordada… En Úbeda muere gente de uno y otro bando. Aclara que la Guardia Civil obedecía las órdenes del gobierno  en un primer momento y tuvo un protagonismo alto, mientras que la población de derechas (o no afecta a los republicanos) se encontraba desarmada… Seguidamente, refiere el asalto a iglesias y conventos. No nombrará a todas las iglesias, aunque sí especialmente a algunas, como la de El Salvador, mientras que la UGT se opone a la CNT, remitiéndolos al ayuntamiento para dilatar el asalto que luego finalmente se producirá. También entran y saquean la iglesia de Santa Clara, donde se metieron los refugiados; mientras que en San Nicolás estaba el gremio de esparteros; San Millán fue establo de animales; Santa María, de refugiados; y el Hospital de Santiago se compartió y amplió para los enfermos… 

Con la documentación que ha ido viendo nuestro conferenciante, comprueba que se queman imágenes, libros de misa, ropas, se derriban las campanas…; viendo la prensa “Vida Nueva” concluye que las autoridades permiten que las turbas se fogueen quemando iglesias antes que a personas; aunque antes de su destrucción se logran sacar lingotes de oro y otros productos, afirmando que el frente popular no se queda con nada y que lo remite todo al gobierno republicano de Valencia. Hay que tener en cuenta que no se destruye todo: los bancos de iglesia sirvieron para las escuelas; lo que sí queman son las sillerías con el fin de tener más espacio… Al principio de la guerra se trató de hacer un museo en el Palacio del Marqués de la Rambla para que se depositase el material y enviarlo a Madrid; pero lo asaltan. Mientras, Miguel Campos Ruiz y otras fuerzas vivas quieren fundar un museo en San Nicolás, pero no le pueden quitar a los esparteros esta iglesia y, por ello, lo esconden a las espaldas del El Salvador, con unos estadillos que aparecerán cuando acabe la guerra, faltando alguno. Nos habla de la columna del general Miaja que viene desde Albacete y pasa por Úbeda, procesionando las tropas por la calle Trinidad, General Saro, Mesones y Paseo del León para inyectar moral al pueblo. Y cuenta una anécdota interesante, revelada por Antonio Millán Sánchez: mientras que los soldados estaban divirtiéndose, se pierden las llaves de contacto de los camiones, porque las roba un niño y las tira al pozo de su casa como represalia por tener a su padre preso; por lo que la comitiva militar tarda en volver a emprender la marcha ya que necesitan coger mecánicos que puenteen los motores para volverlos a arrancar. La noche del 30 al 31 de julio del 1936, la policía estaba protegiendo la segunda cárcel de Úbeda que se encontraba en “La Casilla”, bajo el reloj, mientras que un grupo de incontrolados asalta la cárcel de la Avenida de la Libertad y mueren 50 personas… La segunda noche pretendían asaltar “La Casilla”, pero las mismas fuerzas republicanas logran meter a los presos en un camión, trasladándolos a Jaén para que allí fuesen defendidos. Se prohíbe a la gente que hable de la guerra y del asalto a la cárcel y se retiran las radios; también se incautan de forma legal pisos o casas, alegando diversas funciones o excusas: acuartelamiento, refugiados… Nos habla de la XXV Brigada Mixta que contaba de un batallón de voluntarios de Úbeda, Batallón Stalin de Baeza, etc., y que tenía cuatro batallones, y contaba con muchos servicios: ferreteros, ametralladoras, motoristas y ciclistas, etc. Tenía un peso específico en la guerra civil, aunque iban sin preparación militar, pues con un poco de instrucción ya estaban listos para el frente de Córdoba, Alcalá la Real y Alcaracejos, para luchar contra la formación de Queipo de Llano y así alargar la guerra. El objetivo era frenar el avance de las tropas franquistas, pues se pensaba que Queipo de Llano iba a conquistar Córdoba y Jaén; pero este objetivo se frustró y el ejército nacional tuvo que virar hacia Extremadura. A Pozoblanco se le conocía como “Pozonegro” por los cientos de ubetenses que murieron en los combates y los cientos de heridos que trasladan al Hospital de Santiago, muriendo allí (también) mucha gente. La XXV Brigada Mixta funcionó hasta combatir en Levante. Estaba en donde antes se ubicaba el Banco Hispano Americano, hoy Banco de Santander, en la Corredera de san Fernando, y también en la Casa del Jodeño. En Úbeda, se instalaron como campamento militar con varias unidades de caballería, carros de combate, cuerpo de carabineros, campo de aviación en el Donadío… A todos estos militares, la población tenía la obligación de mantenerlos. También estaba en Úbeda la División del IX Cuerpo de Andalucía, que mandaban los militares soviéticos, pues eran los que organizaban el ejército. Y el conferenciante llega a preguntarse: «¿Por qué Úbeda no se bombardeó…?». Aunque hay alguna leyenda popular al respecto, en realidad la razón de que no se bombardee nuestra ciudad en los primeros momentos ni después, tanto por el ejército popular como por el nacional, es que se utilizaban las bombas para los frentes de combate y no se malgastaban en la retaguardia; aunque sí se bombardeó la estación Linares-Baeza, puesto que era un nudo ferroviario importante donde llegaban y partían militares y ejército. Menos mal que no llegó a producirse ningún bombardeo en nuestra ciudad, porque con los refugios tan mal hechos que disponía hubiera sido horrible la matanza que se hubiese producido. Y trae a colación alguno de ellos: Refugio del Mesón Gabino, Ayuntamiento, Trinidad con una gasolinera al lado, etc. ¡Tuvimos suerte al no ser frente y que por eso no nos bombardeasen! 

 EL ASALTO A IGLESIAS Y CONVENTOS EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA EN ÚBEDA. Agustín Palacios Martínez. Trabajo Inédito.  





Documentos de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, sobre la declaración de Monumento Nacional de las Iglesias de Santa María de los Reales Alcázares, San Pablo y San Nicolás. 

Bibliografía Consultada:

La Capilla Del Camarero Vago de Úbeda. Arte e Historia de Una Fundación. Francisco Jesús Amate Deblas. CajaSur. 1998.

EL ASALTO A IGLESIAS Y CONVENTOS EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA EN ÚBEDA. Agustín Palacios Martínez. Trabajo Inédito. 2015

Arte, botín de guerra. Expolio y diáspora en la posguerra franquista de Arturo Colorado. (2021)

La Guerra Civil y el patrimonio ubetense. José Manuel Almansa Moreno.

Fotografías Gentileza:

Jose Luis Latorre Bonachera.

José Manuel Almansa Moreno.

Vidal.

httpswww.cervantesvirtual.comobraescuela-espanola-1186


A continuación, documentos varios de cuando el párroco de la iglesia de San Pablo, durante los años 1940, solicito a la Comisaría General del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional, la devolución de las obras de arte salvaguardadas de dicha Parroquia, durante los años de la Guerra Civil.